Cienciaes.com

Ciencia y Genios podcast cienciaes.com suscripción

Ciencia y genios

Las mentes más claras de la historia han ido tejiendo poco a poco la intrincada tela de araña del conocimiento científico. En cada programa del podcast Ciencia y Genios les ofreceremos la biografía de un gran sabio escrita por varios autores.

Sbrahmanyan Chandrasekhar. El joven que descubrió los agujeros negros.

Chandrasekhar

La historia se repite una y otra vez. La juventud, unida al conocimiento y al trabajo extenuante, proporciona, a los más despiertos, visiones insólitas del mundo. Como tantas veces sucede, la osadía de las nuevas ideas choca con las verdades establecidas y, sobretodo, con los que las defienden. Pero el conocimiento, como la juventud, no tiene color, raza o fronteras y, tarde o temprano, el método científico triunfa.

En 1930, Sbrahmanyan Chandrasekhar era un joven hindú de 24 años de edad, natural de Lahore (ahora Pakistán), recién licenciado en físicas. En el colegio había destacado por su habilidad con las matemáticas, física y química e, incluso, en el estudio del sánscrito. A pesar de la falta de medios y libros adecuados, Chandra -que así le llamaban sus amigos- se las había apañado para adquirir unos aceptables conocimientos de una de las más novedosas teorías del momento: la mecánica cuántica. Incluso ganó un concurso en la facultad gracias a un ensayo sobre esta materia, el premio era un libro y él pidió uno titulado: La constitución de las estrellas, de Sir Arthur Eddington.

Eddington era por entonces uno de los físicos más eminentes del planeta. Conquistó la fama tras un viaje a las Islas Príncipe, cerca de África, para observar el eclipse solar del 29 de mayo de 1919. La Teoría de la Relatividad General de Einstein había predicho que, al ocultarse el Sol tras la Luna durante el eclipse, la luz procedente de las estrellas cercanas al Astro Rey sería curvada por la gravedad solar falseando su posición en el firmamento. Aunque la expedición tuvo muchos problemas, los datos recopilados demostraron que Einstein llevaba razón. Cuentan que, a su vuelta, un periodista le preguntó: "Sir Arthur, ¿es verdad que sólo hay tres personas en el mundo que comprenden la Teoría de la Relatividad y que usted es una de ellas?". Eddington quedó pensativo y contestó: "Estoy intentando averiguar quién es la tercera persona."

Eddington ni siquiera había oído hablar de él, pero el joven Chandrashekar comprendía muy bien las teorías de Einstein. Recién licenciado, con el libro del físico inglés bajo el brazo, se embarcó hacia Inglaterra para estudiar en la Universidad de Cambridge, gracias a una beca del gobierno. Poco propenso a perder el tiempo, Chandra decidió enfrascarse en un problema durante la travesía: intentar descubrir la estructura interna de las estrellas denominadas "enanas blancas".

Es maravilloso pensar que el cerebro humano pueda ser tan osado. Aquel jovenzuelo armado de papel y lápiz, luchando contra el tedio de un viaje de varios meses en barco, escribiendo extrañas ecuaciones pobladas de signos incomprensibles, fue capaz de descender hasta el mismísimo corazón de las estrellas.

Las ecuaciones fueron fluyendo, una tras otra, descifrando el complejo comportamiento de la estrella moribunda cuando el combustible nuclear se acaba. Chandra imaginaba la terrible lucha de la gravedad, que todo lo comprime, cuando desaparece la fuente de energía interna que calienta y expande la materia. Según las creencias de entonces, llegado un momento, las estrellas no se podían comprimir más y morían lentamente radiando el calor remanente al espacio hasta convertirse en cenizas errantes, oscuras y frías. Pero Chandra comprendió que la Teoría de la Relatividad tenía algo que decir a ese proceso y aplicó las ecuaciones de Einstein.

Para sorpresa del joven físico, los resultados de sus cálculos decían que cuando la masa de la estrella supera un límite (ahora establecido en 1,44 veces la masa del Sol), el astro se contrae más y más, hasta el infinito. La estrella moribunda se convierte entonces en un objeto extraño, pequeño e inmensamente denso, tan masivo que nada escapa a su atracción gravitatoria, ni siquiera la luz. Es un objeto enigmático, que engulle sin piedad todo lo que tiene alrededor: un Agujero Negro.

Eddington, el mismo Eddington que había creído a ciegas en las teorías del joven Einstein hasta el punto de embarcarse en un peligroso viaje para demostrarlas, no supo ver la extraordinaria creación de aquel joven hindú y puso en duda sus resultados. "Creo que debe haber una ley natural que impida a una estrella comportarse de forma tan absurda"- exclamó. La historia se repitió pero, una vez más, ganó la Ciencia. Chandrasekhar rompió los moldes y demostró que el Cosmos es muy diverso, dinámico y vivo, cargado de energía que evoluciona de infinitas maneras dando a luz a insospechadas maravillas. En 1983, la comunidad científica concedió el Premio Nobel de Física a Sbrahmanyan Chandrasekhar.

El 23 de Julio de 1999, la NASA puso en órbita el Observatorio de rayos-X Chandra. Este observatorio no puede ver los agujeros negros directamente pero sí puede detectarlos de manera indirecta, observando las emisiones de rayos X que libera la materia al caer en ellos. Gracias a Chandra y a otros instrumentos ahora sabemos que existen agujeros negros de muchos tamaños. Unos, enormes, habitan en el centro de las galaxias y tienen masas de miles de millones de soles, otros son más modestos, como GRS 1915, que tiene una masa de 10 soles y se alimenta del material que roba a una estrella compañera. Se habla, incluso, de mini agujeros negros del tamaño de partículas elementales.

Escuchen ustedes la biografía de Sbrahmanyan Chandrasekhar.


Botón de donación
Apoya la labor divulgadora de CienciaEs haciéndote MECENAS con una donación periódica o puntual.
Colabore con CienciaEs.com - Ciencia para Escuchar
30.831.866 audios servidos.

Agradecemos la donación de:

Pedro Rodríguez
Mecenas

Laura Trachsel Moncho
Mecenas
(Oslo, Noruega)

Pablo Alcetegaray
Mecenas
(Montevideo, Uruguay)

“Alvaro Jose Mateos Perera”
Nuevo Mecenas

Jacobo Castilla Vázquez
Nuevo Mecenas

Anónimo
Mecenas

Agustín Fernández Abril
Mecenas

Eulogio González Moreno
“Me encantan vuestros programas. Intento que mis hijos se aficionen a ellos pero de momento se resisten. . . No me rindo, jajaja”
Mecenas

Jesús Hermosilla Dupuy
Mecenas

Raul Martínez Cristóbal
Mecenas

Abner Castro
Nuevo Mecenas

Francisco Javier Armendáriz Ferre
“Por “Hablando con Científicos” y el resto de personas que hacéis Cienciaes.”
Mecenas

Juan Agustín Esteban Jiménez
Mecenas

Cristian Jaure
Mecenas

Anónimo
“La verdad os hará libres” y en la ciencia encontraremos mucha verdad. ¡Gracias por continuar con el esfuerzo!
Mecenas

Armando González
Nuevo Mecenas

Rubén del Cura
Nuevo Mecenas

Jacob Hughey
“Muchas gracias por los podcasts, sobre todo Ciencia Fresca, que me encantan la conversación y la ausencia de la música ambiental.”
Mecenas

Carlos Serrano
Mecenas

Rosa Lencero
Mecenas

Jesús López
“Me siento muy honrado de pertenecer a esta comunidad, gracias por vuestro trabajo.*
Mecenas

Alejandro Medina Vivanco
Mecenas

James Feng
“Empecé a escuchar tu podcast como un auxilio para mi aprendizaje de la lengua española. Me ha impresionado la calidad de los programas. Keep up the good work!
Mecenas

Enrique Alba Vázquez
“Desde que os descubrí hace unos meses, me duermo y despierto con vosotros. No nos abandonéis.”
Mecenas

Rafael López
Nuevo Mecenas

Diego Pereira de Oliveira
“Gracias por divulgar la ciencia :).”
Mecenas

Jurate Kazlauskaite
“Gracias por divulgar la ciencia :).”
Mecenas

Adolfo Baquiano.
“Estuve un tiempo sin poder escucharos, pero este año.. ¡he vuelto!. Ánimo y mucha suerte.”
Mecenas

RandomUsername-7K
Mecenas

Santiago Querol Verdú
Mecenas

Anónimo
“Divulgad ciencia amigos, divulgad contra viento y marea.”
Mecenas

———- O ———-
App CienciaEs Android
App CienciaEs
App de cienciaes en apple store YouTube CienciaEs
———- O ———-



feed completo
Suscribase a nuestros programas






Locations of visitors to this page