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Ciencia Nuestra de cada Día

La Naturaleza nos sorprende cada instante con multitud de fenómenos que despiertan nuestra curiosidad. La Ciencia Nuestra de Cada Día es un espacio en el que Ángel Rodríguez Lozano nos incita a mirar a nuestro alrededor y descubrir fenómenos cotidianos que tienen explicación a la luz de la ciencia.

El magnetismo del Fin del Mundo

Polos magnéticos - La Ciencia Nuestra de Cada Día - Cienciaes.com

PREGUNTA: He leído en Internet que en el 2012 se van a invertir los polos magnéticos de la Tierra y se va a acabar el mundo. ¿Hay algo de verdad en esa historia?

El mundo no se va a acabar en 2012, al menos por esa causa, ni tampoco por muchas otras que pululan por la Web. Lo que sí es cierto es que 2012 se ha convertido en una especie de punto de encuentro en el que algunos han concentrado peligros tan escalofriantes como peregrinos.

He aquí un ejemplo para abrir boca: supuestamente, en el 2012 un planeta errante de nombre Nibiru, o planeta X, descubierto por los sumerios, según dicen, va a colisionar con la Tierra en el 2012. Lo curioso es que, a pesar de los miles de telescopios que observan el firmamento con instrumentos capaces de detectar el acercamiento de un asteroide de pocas decenas de metros de diámetro, nadie ha detectado, nada menos, que un planeta. Si un objeto del tamaño de un planeta estuviera en rumbo de colisión con la Tierra habría sido descubierto, como mínimo, hace 20 años y habría sido observado millones de veces desde entonces, es más, en estos momentos sería visible a simple vista, como podemos ver a Marte, Venus o Mercurio. Por si esto fuera poco, ya se anunció esa misma catástrofe en 2003 y… juzguen ustedes mismos. Si desean conocer si existe alguna amenaza de colisión con la Tierra les recomiendo que visiten esta página: Near Earth object Program

Así pues, Nibiru no llegará en 2012 pero… ¡seguro que nos amenazará alguna vez más!

Hay otras predicciones para el 2012 pero sería muy largo de contestarlas a todas aquí. Así pues centrémonos en la que nos menciona la pregunta que, para hacer la explicación más clara, podemos dividir en dos.

¿Se van a invertir los polos magnéticos de la Tierra en 2012? ¿Qué peligros tiene esa inversión en el caso de que sucediera?

En este caso el origen de la noticia es más reciente y se basa en datos científicos reales aunque, como todo en esta vida, son las interpretaciones que se hacen de ellos las que se salen de madre.

Comencemos por lo más básico. Sabemos que los imanes tienen la propiedad de atraer a los objetos metálicos. Un imán tiene dos polos, que se identifican como polos “Norte” y “Sur”. Si enfrentamos los polos del mismo nombre de dos imanes, se repelen, y si ponemos dos de distinto nombre, por ejemplo, un polo Norte y otro Sur, se atraen hasta quedar pegados. Bien, pues nuestro planeta se comporta como un imán inmenso que tiene su polo Norte y Sur y ejerce una influencia, aunque sea pequeña, sobre todos los objetos de hierro que hay sobre él. Si imantamos una aguja y la disponemos de tal manera que pueda moverse con libertad, no tardará en orientarse en sentido Norte- Sur, obligada por el magnetismo terrestre. Acabamos de inventar la brújula.

Si tenemos un imán en forma de barra, lo colocamos horizontalmente sobre una mesa y jugamos con una brújula moviéndola a su alrededor, observaremos que su aguja está paralela al imán, cuando la colocamos a un lado, pero, a medida que la movemos hacia el polo norte del imán, va cambiando de dirección hasta que, sobre el polo, apunta directamente hacia él, como si intentara clavarse. En teoría, para buscar el polo Norte o Sur magnéticos de la Tierra, bastaría con hacer lo mismo, una aguja imantada sobre cualquiera de los polos se intentaría poner vertical, como una estaca clavada en el suelo.

Los polos magnéticos cambian de lugar.

La primera vez que se logró detectar el polo Norte magnético fue en 1831. El investigador James Ross descubrió que estaba situado en las heladas tierras canadienses de la península de Boothia, 2.200 kilómetros más al Sur que el Polo Norte Geográfico. La sorpresa surgió 73 años después, cuando Roald Amudsen volvió a medirlo y descubrió que el Polo Norte magnético ya no estaba allí, sino 50 kilómetros más al Noroeste. En un principio se pensó que alguno de ellos había hecho mal la medida pero no fue así. Durante todo el siglo XX el polo se siguió moviendo a una velocidad media de 10 km por año.

A finales del siglo XX ya nadie dudaba que el Polo Norte Magnético se moviera, es más, se ha acelerado y ahora lo hace a más de 50 kilómetros anuales. Desde que Ross lo descubrió, el polo norte magnético ha viajado cerca de 1.700 kilómetros. Podemos asegurar que la brújula de nuestros días señala un norte distinto a la que indicaba la de nuestros abuelos. En estos momentos está más cerca del Polo Norte geográfico pero, a la velocidad que va, pasará de largo y, si continúa así, para el año 2050 se encontrará mucho más al sur, sobre las costas de Siberia.

Este movimiento tan rápido ha despertado la imaginación de agoreros y amantes de las catástrofes. Por otro lado, se ha detectado una disminución de la intensidad del campo magnético terrestre y eso podría indicar, y recalco el “podría”, que está próximo un cambio de polaridad, es decir, que el polo Norte Magnético pasará a ser el Sur y viceversa. Si a esto se le añaden algunos ingredientes pintorescos como las profecías de Notredamus (unas profecías curiosas porque por más que se equivoca, no hay medio de que se jubile de su trabajo de profeta) ya tenemos el cóctel del Fin del Mundo.

Efecto protector del campo magnético terrestre.

El campo magnético terrestre nos protege de las partículas cargadas que llegan desde el Sol. El Astro Rey está lanzando continuamente al espacio un viento de partículas cargadas, electrones y protones, fundamentalmente, que se denomina “Viento Solar”. Cuando esas partículas se encuentran con el campo magnético terrestre, cambian de dirección y son desviadas haciendo tirabuzones hacia los polos magnéticos. Allí, al caer, ionizan la atmósfera y de su interacción surgen las auroras boreales y australes. Así pues, el campo magnético terrestre se comporta como un escudo que nos protege del viento solar y evita que choque directamente con la atmósfera. Existen teorías que defienden que esa protección evita que poco a poco la Tierra vaya perdiendo su atmósfera, especialmente el hidrógeno, componente fundamental del agua. Como ejemplo se suele poner a Marte, un planeta que, por carecer de campo magnético, no ha podido conservar su atmósfera primitiva y la que ahora tiene es mucho menos densa que la terrestre.

Por otro lado, las partículas cargadas del viento solar pueden crear problemas en los satélites de comunicaciones y en las redes de distribución de la energía eléctrica, eso es algo que ya ha sucedido en el pasado, especialmente durante las grandes erupciones solares, un efecto que podría ser catastrófico si no existiera el escudo magnético terrestre. A este caótico panorama se añade el descubrimiento, hace poco, de grandes grietas en el escudo magnético, por donde podrían colarse más partículas si éste continúa debilitándose.

Diminutas brújulas que nos hablan del pasado

Cierto es que los polos magnéticos de la Tierra están cambiando de lugar, pero igualmente cierto es que lo normal es que cambien. Lo sabemos gracias a la información que nos llega del pasado. El método utilizado para averiguarlo se basa en un proceso tan simple como efectivo. Ponga una brújula en el suelo, rómpale el cristal protector y échele tierra, la tierra impedirá que se mueva a partir de ese momento, así pues, la habrán condenado a marcar permanentemente la dirección de los polos magnéticos en el momento de romperla. Si en el futuro cambian los polos, un arqueólogo que la encuentre podrá deducir la posición en la que se encontraban en la actualidad, la brújula rota será el mudo testigo del pasado. Ese proceso es el que siguen, de forma natural, algunos minerales magnéticos que existen en la tierra. Mientras tienen libertad de movimiento, bien sea porque están inmersos en lava fundida o porque son arrastrados por las aguas y luego depositados lentamente en el fondo, se comportan como diminutas brújulas orientadas en dirección a los polos magnéticos terrestres; una vez solidificada la lava o depositados los sedimentos en el fondo del agua, sus agujas diminutas quedan apresadas, sin libertad de movimiento, dejando constancia de la situación de los polos magnéticos en el momento en el que fueron atrapadas.

Cambios de polaridad magnética en el pasado

El análisis de los estratos antiguos nos ha enseñado muchas cosas. La primera de ellas es que los polos magnéticos de la Tierra han cambiado de posición muchas veces en el pasado. En los últimos 20 millones de años los polos han intercambiado su posición alrededor de 80 veces, la última sucedió hace 780.000 años. Si cada cambio de polaridad magnética hubiera tenido consecuencias catastróficas para las criaturas que poblaban la Tierra en esos momentos, junto a los materiales magnéticos indicadores del cambio aparecería una gran cantidad de fósiles, los restos de los muertos producidos por la catástrofe. Nada de eso se ha detectado.

Tampoco los cambios de posición de los polos magnéticos se producen de la noche a la mañana. Los análisis de los cambios de polaridad indican que éstos tardan cientos o miles de años en completarse. Por otro lado, la Tierra no tiene un imán rígido en su interior, todo lo contrario, es la parte fluida de su núcleo externo la que, con sus movimientos y volutas, crea corrientes eléctricas que, a su vez, generan campos magnéticos. Es el mismo proceso por el que un cable enrollado alrededor de un núcleo de acero convierte a éste en un imán – un electroimán para ser más correctos. Pero en el interior de la Tierra está en continuo movimiento, se producen remolinos y corrientes convectivas que generan sus propios campos magnéticos, vienen a ser un conjunto de imanes que cambian y se orientan en distintas direcciones, dependiendo de la dirección de cada uno de ellos, los campos magnéticos unas veces se suman y otras se restan.

El campo que detectamos con la brújula no está generado por un único imán sino por el resultado de la acción de todos ellos. Durante un cambio de polaridad el campo magnético terrestre no desaparece totalmente, lo que sucede es que se desorganiza. Aparecen polos en lugares extraños, posiblemente varios, que se van reforzando o debilitando con el tiempo hasta que alcanzan el nuevo equilibrio.

Actividad Solar en 2012

Dado que se ha conectado la evolución del campo magnético terrestre con la actividad solar, bueno será saber si en el 2012 el Sol que nos calienta nos tiene guardada alguna sorpresa. Nada parece apuntar semejante posibilidad. El Sol sigue ciclos de actividad de 11 años y se calcula que entre el 2012 y el 2014 alcanzará el máximo del ciclo actual. El máximo implica un aumento de actividad que se traducirá en un aumento de erupciones solares, como sucede en el máximo de cada ciclo. Sin embargo, las predicciones indican que será un ciclo normal, no diferente a los anteriores.

En conclusión. Con la ciencia en la mano nadie puede asegurar que el 2012 vaya a ser muy distinto al año que termina. Eso sí, problemas no faltarán, pero nos los hemos creado nosotros. Probablemente la mayor dificultad a la que nos enfrentaremos será a la salida de la crisis, si lo conseguimos, hasta puede ser un buen año.

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Variación de los Polos Magnéticos desde 1900 hasta la actualidad

Variación de la intensidad del campo magnético terrestre en distintos lugares de la Tierra

Inconstant Magnetic field

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