Cienciaes.com

Ciencia Nuestra de Cada Día podcast - cienciaes.com suscripción

Ciencia Nuestra de cada Día

La Naturaleza nos sorprende cada instante con multitud de fenómenos que despiertan nuestra curiosidad. La Ciencia Nuestra de Cada Día es un espacio en el que Ángel Rodríguez Lozano nos incita a mirar a nuestro alrededor y descubrir fenómenos cotidianos que tienen explicación a la luz de la ciencia.

¿Por qué se nos pone el pelo blanco cuando envejecemos?

Canas - La Ciencia Nuestra de Cada Día - Cienciaes.com

El tiempo corre hacia el futuro a ritmo imperturbable, al menos, eso dicen los relojes. Sin embargo, el tiempo que conecta directamente con nosotros, lleva un ritmo caótico. Transcurre callado, sin darnos cuenta, hasta que un día, el menos pensado, sucede algo alrededor que nos echa encima un montón de años a la vez. Uno de esos días suele ser aquel en el que descubrimos en nuestra cabeza las primeras canas. Ya que el tiempo no lo podemos detener, no podemos evitar preguntarnos por aquello que lo hace tan evidente.

¿Por qué se nos pone el pelo blanco cuando envejecemos? ¿Por qué son blancas las canas?

Vamos a comenzar por lo más básico para hacernos una idea de lo que tenemos, cada cual en su cantidad, en la cabeza y en otras partes del cuerpo. Nuestra biología afronta la creación de un pelo, sea cana o no, como nuestra sociedad organiza la fabricación de uno de los tantos artilugios que nos rodean. Un pelo, sin entrar en honduras, nace en una cavidad de la piel donde existe todo un entramado de células que se comportan como obreros en el proceso de fabricación. Curiosamente, esta fábrica no dura toda la vida de la persona sino que a lo largo de su existencia pasa por periodos de máxima producción, decadencia, cierre de las instalaciones, reestructuración y vuelta a la actividad. Ya ven, las crisis abundan.

La fábrica capilar

Cuando estamos en el vientre materno, la fábrica capilar comienza a formarse. En la piel se abre una cavidad en forma de saco que contiene todos los servicios necesarios, no ya para fabricar un pelo, sino para crear la fábrica que lo va a construir. En esos primeros momentos tan sólo hay, en el cuello de la cavidad, una glándula que segrega el lubricante que la piel necesita para mantenerse elástica y, más abajo, un pequeño abultamiento que contiene la cabeza gestora del nuevo negocio, es decir, un conjunto de células madre que, a lo largo de la vida de la persona, se encargará de la producción del pelo y del mantenimiento de las glándulas y la epidermis. El título de “madre” que le damos a estas células se debe a que van dando vida a células hijas diferentes a ellas, retoños físicamente preparados para realizar trabajos concretos, son obreros celulares especializados.

Las células generadas descienden profundizando la cavidad, penetrando más en la piel hasta crear un abultamiento en forma de lágrima o saco donde se instala el taller de fabricación de un pelo. Una vez puestos los medios y los obreros comienza el trabajo.

Aunque el proceso de fabricación es más complejo, nos vamos a centrar, porque nos interesa para responder a la pregunta, en dos tipos concretos de células. Unas, podemos decir, son los albañiles que van construyendo el edificio y otras los pintores que le dan el color.

Los obreros del pelo

Las primeras, los albañiles celulares, se llaman queratinocitos. Son, a la vez, obreros y material de construcción, porque van elaborando el pelo a costa de sus propios cuerpos. Estas células están cargadas de una proteína, la queratina, una materia prima con la que el cuerpo construye otras partes duras, como las uñas, las garras de los animales, incluso algunas defensas nada despreciables como el cuerno del rinoceronte. Los queratinocitos se van dividiendo sin cesar en el fondo de saco recién creado y, a medida que aumenta su población en la base, van empujando hacia arriba a los que tienen encima. Llega un momento en el que los que están situados encima de todos comienzan a morir y sus cuerpos muertos van dejando como legado la queratina que acumulan. La proteína se aglutina formando un cilindro de materia muerta, cada vez mas largo, que emerge de la cavidad hacia el exterior: el pelo. Cuanto más muertos hay, más crece.

La queratina es incolora así que necesita una mano de pintura. Los pintores del edificio capilar son los melanocitos, células especializadas en la fabricación de melanina, un pigmento que va dando al pelo joven su color característico. Cada melanocito tiene doble cometido, es, al mismo tiempo, fábrica de pintura y canal de distribución de la misma. Las células van generando el pigmento en su interior y, mediante unas extensiones de su cuerpo se van conectando a los queratinocitos para facilitarles la mercancía. Los queratinocitos mezclan la pintura con su masa corporal y, cuando mueren, la queratina que queda está teñida de color.

¿Por qué hay morenos, rubios, castaños y pelirrojos?

Hay muchos tipos de pelos y colores, eso indica que el pigmento generado por los melanocitos no es monocolor. Sería muy aburrido. Realmente, existen sólo dos tipos de melanina y pero con ellos la naturaleza obtiene una enorme variedad de melenas: negro azabache, castaño, rubio o pelirrojo con sus infinitas gamas y reflejos. Esos dos tintes diferentes reciben el nombre de eumelanina y feomelanina. La primera tiene un color que varía entre el marrón y el negro, y la segunda, la feomelanina, tiene colores que van desde el amarillo hasta el rojo.

Sabemos que con un solo color, concentrándolo más o menos, obtenemos una gran variedad de tonos, si tenemos dos, variando las proporciones las posibilidades se disparan. Sería muy largo explicar aquí todo el cúmulo de posibilidades que existen, sólo diré, a modo de ejemplo, que, curiosamente, la eumelanina no solo es la responsable del color negro o castaño del cabello sino también del rubio, la diferencia se debe a que, a mayor concentración del pigmento, más oscuro es el pelo y, al revés, cuanto menor, más claro. El pelo de los japoneses, por ejemplo, es negro porque tiene una gran concentración de eumelanina casi pura y muchos irlandeses son pelirrojos porque la feomelanina abunda en sus cabellos. Lógicamente todo esto está controlado por los genes por eso el color pasa de padres a hijos.

¿Y por qué se vuelve el pelo blanco con la edad?

Bien mirado, podríamos decir que el blanco es, en realidad, el color básico del pelo, es decir, sin tintar con los tintes naturales, como la melanina, o con los artificiales que hay muchos. Dicho de otra forma: una cana es un pelo sin pintura. Ahora bien, vemos que las canas tienen una conexión muy clara con la edad. Una de las razones es que el ser humano tiene una vida mucho más larga que su pelo. Si lo conservamos – aquellos que lo conserven – hasta edad avanzada es por que el pelo muere y renace varias veces a lo largo del ciclo vital.

Muerte y resurrección de un pelo

Un pelo puede vivir entre dos y siete años, aunque la media son tres. Y cuando llega a su final la fábrica se desmonta por completo. Los queratinocitos y melanocitos mueren y la raíz del pelo se disuelve. Sólo queda la cavidad inicial, mucho más corta, con las células madre que iniciaron el proceso. Después de un tiempo de descanso, las células madre comienzan a dividirse de nuevo y vuelven a crear una nueva fábrica. El ciclo se reinicia y un nuevo pelo vuelve a crecer en el mismo lugar que ocupó el anterior. Cada día mueren más de un centenar de cabellos en nuestra cabeza y nacen otros tantos. Incluso los calvos los regeneran, aunque en su caso el pelo es tan débil que apenas alcanza la categoría de pelusa.

A medida que vamos entrando en años, el pelo muere y renace varias veces pero, como todo en la vida, llega un momento en el que la maquinaria celular comienza a dar señales de fatiga. Aunque el pelo generado esté fuerte y crezca, en algunos de ellos las células responsables de los pigmentos comienzan a fallar en su cometido. El poder de generación de malanocitos se va perdiendo, se deterioran, mueren o son incapaces de fabricar la melanina. Los queratinocitos continúan fabricando el pelo, pero sin pintura, así pues, el pelo crece con su color natural, el blanco, y de nada sirve ya que lo intentemos ocultar. Las canas llegan y se quedan en un número cada vez mayor.

Hasta hace poco se pensaba que la muerte de los melanocitos era la única causa de la aparición de las canas pero se ha descubierto que el proceso es más complejo de lo que se creía. Como he dicho, los melanocitos son, a la vez, fábrica de pigmento y sistema de distribución y, en ciertas situaciones, aunque la fábrica funcione, es el sistema de distribución el que falla. Si el tinte no llega hasta su destino, el pelo crece sin él por mucho que conserve las células que intervienen en el proceso.

Recuperación y rendición. Ganan las canas

El ritmo al que van desapareciendo los melanocitos es muy irregular y por esa razón no se pone todo el pelo blanco de la noche a la mañana. El proceso total, es decir, hasta que se pone todo el pelo blanco, dura entre 10 y 20 años. Algunas personas comentan que las canas no salen siempre al mismo ritmo, incluso a veces tienen la impresión de que el color del pelo se recupera un poco antes de ponerse completamente blanco. La razón es que la muerte de las células que producen el pigmento suele tener altibajos, muchas de ellas generan una sobreproducción de melanina antes de morir y, como consecuencia, el cabello se oscurece temporalmente. Pero la alegría dura poco, al final se pone más gris de lo que estaba. Por cierto, no existe el pelo “gris” propiamente dicho, el gris nace de la mezcla de canas con cabello coloreado.

También se ha comprobado que, ciertas situaciones de estrés pueden favorecer la muerte de melanocitos y aumentar el ritmo de nacimiento de canas. Entre las causas que se apuntan está la liberación de radicales libres que resultan fatales para estas células, a pesar de todo aún queda mucho que investigar en este aspecto. De todas formas, independientemente de que puedan peinar canas o no, lo que es seguro es que dentro de 100 años…, todos calvos.

REFERENCIAS

Fact or Fiction?: Stress Causes Gray Hair

Portrait of an unknown element


Botón de donación
Gracias por ayudarnos a divulgar.
Colabore con CienciaEs.com - Ciencia para Escuchar
24.869.967 audios servidos, desde que empezamos a volar.

Agradecemos la donación de:

Carlos Márquez Jimenez
Patrocinador
“Me ha parecido una idea perfecta el patrocinio y espero que sigais difundiendo y enrriqueciendonos con tanto conocimiento.”
(Torremolinos, Málaga)

Rosa Lencero
Patrocinadora
(Villanueva del Pardillo, Madrid)

Antonio Lalaguna Lisa
“Hago esta donación en nombre de mi hijo Martín L”

Jorge Echevarria Telleria

Raul Piedra Castro
Patrocinador
“Soy médico de familia y aprendo un montón con vosotros. Espero cada programa con ansia. Es mi banda sonora camino del trabajo y de vuelta a casa en el coche. Sois inspiradores.”

Juan Antonio Cuadro Espada

Javier Ferré

Javier Garcia Santos
(Pinto, Madrid)

Roberto Selva Gomis
“Ayuda periódica para que sigáis divulgando.”

José Ignacio Becerra Carril

Jose Luis Puyuelo
Patrocinador
“Os agradezco el trabajo que hacéis. Un fuerte abrazo desde Ginebra.”

Roberto Martínez
Patrocinador
“Muchas gracias por la gran labor que realizáis.”

Jorge Valencia Jiménez
“Mi mas sincero apoyo a vuestra labor de difusión de la ciencia”
(Málaga)

Anna Andrés Rivas
“Hablando con Científicos”

Josep Maria Bernacho Fornons
“Patrocinador en Patreon/CienciaEs”“

Anónimo
“Gracias por el esfuerzo del equipo para nuestro bien”
(México)

Fernando Vidal Agustina

Anónimo
“Colaboración con CienciaEs”

Iñaki Garmendia Urquizu
“Sois indispensables. Gracias por vuestro trabajo.”
(Vitoria, Álava)

Rubén Rodríguez Martín
“Patrocinador en Patreon/CienciaEs”“

Arturo Martínez Martín
“Gracias por vuestro trabajo y dedicación”

Daniel Vela
“Patrocinador en Patreon/CienciaEs”“

Fernando Serrano Carpena
“Patrocinador en Patreon/CienciaEs”“

Leon Torres
“Gracias por darnos estos bellos momentos de ciencia en el transporte público y temas de charla familiar. Seguiremos aquí, del otro lado del auricular escuchando más CienciaEs.com. Muy buena ciencia a todo el equipo!”
(Ciudad de Buenos Aires, Argentina)

Anónimo
(Madrid)

Daniel Diaz
“Gracias por su compañía y entrega.
(Graneros, Chile)

Ramón Baltasar de Bernardo Hernán

Gilbert Alayon Cabrera
“Lanzarote, Las Palmas”

Josué Raúl García Soria Mondragón
“Contribuyendo con la divulgación de la ciencia que es buena compañera en el aislamiento”
(México)

Rubén Pérez Planillo
“De nuevo, mi modesto aporte para que sigáis realizando contenidos tan excelentes como hasta ahora.”
(Madrid)

Aniceto González Rivera
(Luxemburgo)

———- O ———-
App CienciaEs Android
App CienciaEs
App de cienciaes en apple store YouTube CienciaEs
———- O ———-



feed completo
Suscribase a nuestros programas






Locations of visitors to this page