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Ciencia EXtrema

Desde la atalaya tranquila de nuestro planeta templado y acogedor, José María Campos Cánovas y Daniel Iván Reyes nos invitan a un viaje fascinante. En su compañía observaremos los fenómenos más extraordinarios del Cosmos: visitaremos las estrellas más masivas, los cuerpos más veloces, los lugares más fríos o calientes y los mundos más extraordinarios y diminutos. Ante nuestros frágiles ojos se abre un Universo que bate todos los récords.

Una ventana al pasado (y II)

Ventana al pasado II - Ciencia Extrema podcast - CienciaEs.com

En 1994, la humanidad fue testigo de la colisión del cometa Shoemaker-Levy contra el planeta Júpiter. Fue la primera observación directa de una colisión extraterrestre entre objetos de nuestro sistema solar. Los noticieros informaban de cada detalle de interés público, explorando toda clase de posibles consecuencias por amarillistas que fueran. Incluso la gente se preguntaba si esta colisión podría sacar a Júpiter de su órbita y provocar que chocara contra el planeta Tierra.

Actualmente vivimos en una época donde nuestro vecindario solar goza de mucha tranquilidad en cuanto este tipo de eventos, no obstante, millones de años atrás, no era así. Sólo basta mirar la luna con unos binoculares o telescopio casero para ver las cicatrices que posee por los múltiples e impresionantes impactos de cometas de gran tamaño que se impactaron contra ella en tiempos remotos.

De hecho, aquí en la tierra, como muchos de ustedes ya lo saben, es posible que los dinosaurios se extinguieran por las consecuencias del choque de un cometa con este planeta. Nadie vio ese evento pero evidencias sugieren que hace unos 65 millones de años sucedió.

Ahora bien, en el capítulo anterior de Ciencia Extrema titulado “Una ventana al pasado” (Si no lo ha escuchado, le invitamos a escucharlo antes de oír este podcast)., hablamos de la luz como un mensajero del pasado. Explicamos cómo ella nos trae información de eventos que sucedieron hace millones de años en otras partes del universo y les explicábamos que al ver las estrellas, en realidad observábamos el pasado.

No obstante, ahora, quiero mostrarle otra faceta de la naturaleza extrema de la luz. Anteriormente consideramos a la luz como un mensajero interestelar que nos trae información de otras partes del universo pero, normalmente no pensamos en ella como un mensajero que también lleva información de nosotros a otras partes del universo. Y de ello es lo que le quiero hablar.

Considere esta posibilidad:

Si en una galaxia cercana a la nuestra, digamos a unos 65 millones de años luz de nuestro planeta, existiera una civilización inteligente con telescopios adecuados para observar hacia nosotros, en este momento deben estar muy expectantes por presenciar el impacto de un enorme cometa contra el planeta Tierra. Ellos serán testigos, segundo a segundo, de todos los eventos detectables de este hecho que sucedió hace 65 millones de años en nuestro planeta pero que a ellos, apenas les va a llegar la luz que transporta la información de dicho impacto. Cada detalle de este evento fue recogido por la luz y desde entonces hasta el día de hoy, viaja a toda velocidad para contar a otras civilizaciones lo que aquí sucedió. Supongo que de existir, sus medios de comunicación y comunidad astronómica deben estar muy emocionados por observar qué sucederá con el impacto.

Lo que sucedió aquí hace 65 millones de años, apenas está por observarse en lugares que se encuentran a 65 millones de años luz o más. El tiempo que tarda la luz en llegar hasta esos lugares, tan lejanos de nosotros, dará la oportunidad a otras civilizaciones, en el caso de que existan, de observar segundo a segundo lo que sucedió en nuestro planeta durante esa colisión. Si tienen la tecnología adecuada, podrán ver con sus propios ojos el choque de aquel cometa que impactó contra nuestro planeta y que posiblemente causó la extinción de los dinosaurios y otras especies terrícolas. Ahora mismo, la luz, con la información de todos esos acontecimientos, viaja por el universo con la información detallada de todo lo acontecido aquí durante ese suceso y ahora mismo los televisores extraterrestres deben estar transmitiendo las imágenes “en vivo” de este fenómeno. ¡Vaya privilegio!

En este mismo contexto, podemos afirmar que todo tipo de eventos de magnitudes similares sucedidos en nuestro planeta mucho antes de que los seres humanos llegáramos aquí para presenciarlos y documentarlos, en este momento, viajan a otros rincones del universo y serán observables con todo detalle, segundo a segundo.

Por ejemplo, la teoría de gran impacto dice que es muy posible que la Luna sea el producto de un choque del planeta Tierra con otro planeta. Se cree que el impacto de estos dos planetas fue de tales magnitudes que con los residuos del choque, se formó la Luna. ¿Se imagina poder ver el choque de dos planetas?

Pues aunque nosotros ya no podemos ver esa colisión, que sucedió hace unos 4,500 millones de años, otras civilizaciones que se encuentren a unos 4,500 millones de años luz de nosotros, podrán verlo. Y esta noticia, ¡sí que debe estar en todos los noticieros!

Recuerde que dicha explosión entre la tierra y el protoplaneta Theia, liberó energía que hasta el día de hoy viaja por todo el universo, contando lo que sucedió aquí hace aproximadamente 4,500 millones de años. Así que una civilización inteligente, con tecnología para observarlo, y ubicada a unos 4,500 millones de años luz de nosotros, deben estar por presenciar ese choque y también ellos, podrán cubrir la noticia y trasmitirla en sus televisores segundo a segundo.

Supongo que algún premio deberá recibir el astrónomo extraterrestre que detecte estas colisiones.
Así pues, la luz es un mensajero que lleva y trae información del pasado y nos cuenta, a unos y a otros, lo que en el universo sucede. No sabemos si otras civilizaciones existen fuera de nuestro planeta, pero de existir, estarían felices de saber que la vida sigue aquí, y que estamos bien.

A mí, el hecho de que la luz también informe detalladamente a otras posibles civilizaciones lo que aquí aconteció hace millones de años, me parece naturaleza extrema, ¿a usted también le parece?


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