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Zoo de fósiles

La mayor parte de los seres vivos que han poblado la Tierra han desaparecido para siempre. Quincenalmente, Germán Fernández Sánchez les ofrece en Zoo de Fósiles la posibilidad de conocer la vida de algunas de las más extraordinarias criaturas que vivieron en el pasado y que han llegado hasta nosotros a través de sus fósiles.

Los hupehsuquios, ¿ictiosauros acorazados?

Hupehsuquios - Zoo de Fósiles podcast - CienciaEs.com

Hace unos años hablamos aquí de Cartorhynchus, pariente próximo de los ictiosaurios, y decíamos que su descubrimiento había arrojado luz sobre la hasta entonces desconocida ubicación de esos reptiles marinos en el árbol evolutivo. Por lo que ahora sabemos, los parientes más próximos de los ictiosaurios son los hupehsuquios, un grupo de reptiles acuáticos que vivió a principios del Triásico, hace unos 250 millones de años. Fue un grupo efímero, que prosperó en los mares triásicos solo durante unos pocos millones de años.

Los hupehsuquios toman su nombre de la provincia china de Hubei, donde se han encontrado todos ellos. Son animales de cuello largo, cuerpo rígido y fusiforme, patas largas en forma de remo y cola aplanada, casi tan larga como el resto del cuerpo. El cráneo es alargado, y la mandíbula carece de dientes. Es posible que el estrecho hocico acabara en un pico semejante al de las aves, o bien que tuviera una estructura filtradora análoga a las ballenas de los cetáceos. Por la estructura de la mandíbula, es posible que tuvieran un saco gular como los pelícanos.

Las vértebras del tronco se caracterizan porque las apófisis espinosas, las proyecciones que surgen de su parte posterior, donde se insertan los músculos de la espalda, están partidas en dos piezas no conectadas; en algunos casos, es posible que la pieza más alejada de la vértebra atravesara la dermis. En la zona de la cadera hay placas dérmicas de hueso entre las apófisis y sobre algunas de ellas. También en el vientre de algunos hupehsuquios hay una especie de costillas dérmicas ventrales, llamadas gastralia, que forman una armadura entre las patas delanteras y las traseras; se trata de una fila central de placas grandes y superpuestas con forma de V, y filas laterales de huesos cilíndricos más pequeños y espaciados.

Esta armadura, salvo las placas dérmicas de la cadera, no formaba un caparazón externo, sino que estaba cubierta por músculos y piel. No está clara su utilidad. Podía servir como protección contra los depredadores, aunque los hupehsuquios adultos estaban entre los animales marinos más grandes de la época. O quizá servían para regular la flotabilidad o para mantener rígida la parte anterior del tronco mientras que la parte posterior ondulaba para propulsarse. Las aletas delanteras son más grandes y anchas que las traseras; probablemente se usaban como timón, para controlar la dirección del desplazamiento. La mayor parte del impulso de propulsión se generaba mediante ondulaciones del tronco y la cola.

Solo se han nombrado cinco géneros de hupehsuquios hasta la fecha, todos procedentes de la formación Jialingjiang, en Hubei. El primero fue Nanchangosaurus, “el lagarto de Nanchang”, en 1959; solo se ha hallado el esqueleto de un único individuo, un animal de un metro de longitud que parece un cruce entre un ictiosaurio y un cocodrilo. El segundo género, Hupehsuchus, “el cocodrilo de Hubei”, es el que da nombre al grupo. Descrito en 1972, es bastante parecido a Nanchangosaurus, aunque algo más grande, con la armadura más pesada y el cuerpo más comprimido lateralmente; posiblemente estaba más adaptado a la vida acuática.

En 2014 se describió Parahupehsuchus, de 73 centímetros de largo, que tiene el cuerpo más esbelto y alargado; las costillas, anchas y aplanadas, forman con la gastralia una especie de tubo óseo que protege todo el tronco. Su nombre significa “próximo a Hupehsuchus”. Ese mismo año también se describió el género Eohupehsuchus, “el cocodrilo del amanacer de Hubei”, que se distingue por su menor longitud y por su cuello más corto.

El quinto género, Eretmorhipis, fue descrito en 2015. Tiene las placas dérmicas del dorso más grandes, las aletas más anchas, con forma de abanico, y el cuerpo protegido por un tubo óseo parecido al de Parahupehsuchus, aunque no tan desarrollado. Eretmorhipis significa “remo en forma de abanico”.

En 2003 se descubrió un ejemplar, catalogado con el código SSTM 5025, que todavía no tiene nombre. Se caracteriza por su polidactilia: tiene más de cinco dedos en las extremidades. Esta es también una característica de los ictiosaurios pero, mientras que en estos los dedos adicionales aparecen a ambos lados, o bien intercalados entre los cinco dedos habituales, en este hupehsuquio solo aparecen a un lado, antes del primer dedo, el pulgar para entendernos; este individuo tiene siete dedos en las patas delanteras y seis en las traseras, de manera que sus aletas son bastante anchas.

Los hupehsuquios, como sus parientes los ictiosaurios, tenían una vida completamente acuática; su anatomía hace imposible que pudieran desplazarse en tierra. Por consiguiente, también como los ictiosaurios, debían de ser vivíparos, y parir sus crías en el agua.

El único fósil conocido de Eohupehsuchus presenta en la aleta delantera izquierda marcas de una mordedura que corresponden con el paquipleurosaurio Hanosaurus hupehensis, un depredador pariente lejano de plesiosaurios y notosaurios, que medía unos ochenta centímetros de longitud. Quizás, a fin de cuentas, fuera esta la razón de la armadura que protegía a los hupehsuquios.

OBRAS DE GERMÁN FERNÁNDEZ:

Infiltrado reticular
Infiltrado reticular es la primera novela de la trilogía La saga de los borelianos. ¿Quieres ver cómo empieza? Aquí puedes leer los dos primeros capítulos.

El expediente Karnak. Ed. Rubeo

El ahorcado y otros cuentos fantásticos. Ed. Rubeo


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