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Quilo de Ciencia

El quilo, con “q” es el líquido formado en el duodeno (intestino delgado) por bilis, jugo pancreático y lípidos emulsionados resultado de la digestión de los alimentos ingeridos. En el podcast Quilo de Ciencia, realizado por el profesor Jorge Laborda, intentamos “digerir” para el oyente los kilos de ciencia que se generan cada semana y que se publican en las revistas especializadas de mayor impacto científico. Los temas son, por consiguiente variados, pero esperamos que siempre resulten interesantes, amenos, y, en todo caso, nunca indigestos.

Tiempos desvaídos.

Tiempos desvaídos - Quilo de Ciencia podcast - CienciaEs.com

Se ha podido determinar cuál es la máxima cantidad de tiempo que podemos medir con exactitud sin utilizar un reloj

La percepción del tiempo es un problema aún no resuelto por la ciencia. Los científicos comenzaron a estudiar cómo percibimos el tiempo a finales del siglo XIX. No hubo para entonces grandes progresos, pero hoy, gracias a las avanzadas tecnologías de las que disponemos, estos estudios han experimentado un enorme impulso.

Se ha podido determinar, por ejemplo, cuál es la máxima cantidad de tiempo que podemos medir con exactitud sin utilizar un reloj. Sorprendentemente, esta cantidad es muy corta, de solo dos o tres segundos. Cuando pretendemos estimar periodos de tiempo algo más largos, incluso de solo 10 o 15 segundos, la exactitud desaparece.

La razón de esto parece ser que los movimientos cotidianos simples se encuentran dentro de una escala de tiempo corta. En el rango de la unidad de duración de actividades motoras cotidianas, como andar o correr, somos precisos en la estimación del tiempo. Fuera de esa unidad de tiempo corporal, la exactitud ya no es posible.

Por otra parte, parece claro que la percepción del tiempo varía mucho de unas personas a otras y de unos momentos de la vida a otros. Los datos actuales indican que el estado de ánimo, así como el tipo de actividad que se realiza, ejercen una gran influencia sobre la percepción del tiempo. Por ejemplo, cuando estamos aburridos el tiempo parece estirarse. Igualmente, si estamos esperando que algo importante suceda, la espera puede parecer interminable. Al contrario, si estamos inmersos en una actividad que necesita ser finalizada con apremio, el tiempo se hace muy corto. Los exámenes, evaluaciones, o fechas para presentar ese informe o trabajo siempre se aproximan a gran velocidad, pero los fines de semana tardan meses y meses en llegar.

¿Por qué sucede esto? Una propuesta es que la percepción del tiempo depende de nuestra capacidad de atención. Los humanos disponemos solo de una capacidad limitada para ser conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor. Cuando estamos sobrepasados o presionados por los acontecimientos no podemos seguirlos correctamente y, por ello, el tiempo parece fluir más rápidamente. Cuando, por el contrario, somos conscientes de un solo acontecimiento, el tiempo se alarga. Por ejemplo, si estamos en el gimnasio, corriendo en la cinta, o en la bicicleta estática por treinta minutos, esa media hora puede hacérsenos eterna, sobre todo si esa actividad no es nuestra favorita.

Emociones, edad y consciencia.

El estado emocional también es muy importante. Cuando un evento genera emociones intensas, las vivencias parecen alargarse en el tiempo y transcurrir a cámara lenta. Como ejemplo, un accidente parece suceder muy lentamente. Este efecto depende de la activación de la amígdala, una región del cerebro involucrada en la emoción del miedo. La amígdala se activa con intensidad en momentos de peligro, con lo que nuestra percepción del tiempo cambia; los detalles son más vívidos, y la memoria se hace más indeleble. Esto nos confiere una ventaja adaptativa, ya que recordaremos de una manera más intensa los eventos que han resultado importantes para nuestra supervivencia y la de los nuestros.

Otro efecto curioso es que el tiempo parece ir más rápido a medida que envejecemos. Una propuesta para explicar esto es que percibimos el tiempo de manera proporcional a lo ya vivido. Así, una hora para un adulto parece mucho más corta que para un niño. Sin embargo, un hecho discordante con esta idea es que a medida que envejecemos las horas no nos parecen, en realidad, más cortas. Solo concluimos que el tiempo vuela cuando recordamos lo ya vivido. Es la memoria la responsable de la ilusión del acortamiento del tiempo. Cuando somos jóvenes carecemos de recuerdos importantes, como la primera cita, el primer beso, el primer hijo, el primer sueldo, hechos que van construyendo nuestra identidad. Las vivencias emotivas son más vívidas y alargan la percepción del tiempo. Cuando ya somos mayores es difícil que volvamos a vivir momentos tan intensos y al recordar lo vivido en comparación con nuestra vida cotidiana nos parece que el tiempo ha volado. El papel de la memoria sobre la percepción del tiempo se ha comprobado en enfermos de Alzheimer. La pérdida de la memoria reciente en estos enfermos les da la sensación de que el tiempo ha transcurrido muy rápido desde los recuerdos que aún tienen hasta el momento actual. Su memoria es vaciada hasta de la sensación del tiempo.

Igualmente, la percepción del tiempo depende de la consciencia. La ínsula del córtex cerebral es responsable de integrar las señales corporales y permite que seamos consientes de nosotros mismos. Curiosamente, estudios recientes han revelado que la ínsula también participa en la estimación del tiempo, ya que se activa cuando es necesario calcular la duración de los eventos. En consecuencia, dependiendo de cómo percibamos nuestro propio estado corporal, el tiempo se expande o se contrae. Algunos experimentos apoyan esta idea. Cuando se obliga a las personas a estimar un periodo de tiempo de unos 10 o 20 segundos, el corazón late más lentamente, pero vuelve a latir con normalidad cuando el periodo de estimación acaba. Esto indica que nuestro estado fisiológico y cómo percibimos nuestro cuerpo están involucrados en estimar el transcurso del tiempo. Por ello, algunos científicos aconsejan que cuando estemos muy estresados y sintamos que el tiempo se nos echa encima, paremos un rato para tomar de nuevo consciencia de nuestro cuerpo. Esto producirá el efecto beneficioso de sentir que el tiempo se ralentiza.

Aún queda mucho por averiguar sobre la neurociencia del tiempo. Sea como fuere, espero y deseo que en este punto no tenga la sensación de que ha perdido el tiempo.

Referencia:
The enigma of time.

Más información en el Blog de Jorge Laborda.

Obras de divulgación de Jorge Laborda

Quilo de Ciencia Volumen I. Jorge Laborda
Quilo de Ciencia Volumen II. Jorge Laborda
Quilo de Ciencia Volumen III. Jorge Laborda
Quilo de Ciencia Volumen IV. Jorge Laborda
Quilo de Ciencia Volumen V. Jorge Laborda
Quilo de Ciencia Volumen VI. Jorge Laborda
Quilo de Ciencia Volumen VII. Jorge Laborda
Quilo de Ciencia Volumen VIII. Jorge Laborda

Matrix de la homeopatía

Circunstancias encadenadas. Ed. Lulu

Circunstancias encadenadas. Amazon

Una Luna, una civilización. Por qué la Luna nos dice que estamos solos en el Universo

One Moon one civilization why the Moon tells us we are alone in the universe

Adenio Fidelio

El embudo de la inteligencia y otros ensayos


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