Cienciaes.com

Ciencia y Genios podcast cienciaes.com suscripción

Ciencia y genios

Las mentes más claras de la historia han ido tejiendo poco a poco la intrincada tela de araña del conocimiento científico. En cada programa del podcast Ciencia y Genios les ofreceremos la biografía de un gran sabio escrita por varios autores.

Galileo. La pluma y el martillo.

Galileo

Tomen ustedes un martillo con la mano derecha y una pluma de ave con su mano izquierda, eleven los brazos hasta situar ambos objetos a la misma altura y suéltenlos a la vez. No es difícil imaginar lo que sucederá. El martillo caerá en línea recta, cada vez más veloz, hasta chocar pesadamente contra el suelo; la pluma, en cambio, se balanceará lenta y suavemente en el aire, trazando un camino caprichoso arrastrada por la más tenue brisa, hasta aterrizar delicadamente mucho más tarde que el martillo.

Aristóteles decía que los cuerpos más pesados caen a tierra con mayor velocidad que los más livianos. Así fue aceptado durante más de 1.900 años, por dos razones: porque lo decía el gran Aristóteles y porque era evidente a los ojos. Lo malo es que extendió su máxima a todos los cuerpos, ya se movieran en el aire o en el vacío, y cuando los razonamientos no se apoyan en la experimentación se suele meter la pata.

Antes de Galileo hubo quienes dudaban de las afirmaciones del griego. En el siglo I a.C., apenas 300 años después de la muerte de Aristóteles, el poeta y filósofo romano Lucrecio dejó bien claras sus dudas en un poema didáctico titulado Sobre la naturaleza de las cosas (De rerum natura). Era una obra extensa, escrita en seis tomos, que defendía la idea de Demócrito sobre un Universo compuesto de átomos. En un pasaje, Lucrecio escribe: "… a través del vacío inalterado, todos los cuerpos deben desplazarse a velocidades iguales, aunque estén impelidos por pesos desiguales".

Pero, Lucrecio decía esas cosas sin ninguna demostración previa, como Aristóteles, por si esto fuera poco, el romano defendía una humanidad liberada de los dioses y el ateísmo nunca ha estado bien visto, especialmente por los poderes religiosos. En resumen, Aristóteles le ganó la partida.

Así estaban las cosas a principios del siglo XVII, cuando Galileo Galilei decidió hacer lo que nadie había hecho hasta entonces: experimentar. Lo ideal hubiera sido dejar caer un martillo y una pluma en un ambiente sin aire, pero en aquellos tiempos no había medios para crear un vacío artificial. Según cuenta un alumno del sabio, Vincenzo Viciani, Galileo llevó a cabo una demostración pública lanzando cuerpos de distinto peso desde lo alto de la Torre Inclinada de Pisa, un hermoso experimento sobre el que hay dudas porque Galileo nunca lo mencionó en sus escritos. Lo que sí es cierto es que el sabio diseñó una serie de experimentos, exquisitamente realizados, consistentes en hacer rodar bolas de distinto peso por planos inclinados. Al rodar, la aceleración de los cuerpos es menor y el sabio podía medir y comparar el tiempo que tardaban en llegar a la base de la rampa.

Galileo decía"…la razón debe intervenir cuando los sentidos nos fallan…" y, dado que vivía en una época en la que los sentidos se apoyaban en rudimentarios aparatos experimentales -por ejemplo, utilizaba el pulso como reloj-, el sabio optó por apoyar sus ideas con ingeniosos "experimentos imaginarios".

Su razonamiento más famoso dice, más o menos, lo siguiente: Imaginemos que lanzamos una bala de cañón desde lo alto de una torre y medimos el tiempo que tarda en golpear el suelo -pongamos que tarda dos latidos-. Después, partimos la bala en dos mitades iguales y repetimos el experimento. Si Aristóteles está en lo cierto, cada media bola, al pesar la mitad, debe caer más lentamente que la bola entera. Posteriormente, atemos ambas mitades con una cuerda y lancémoslas de nuevo. El conjunto ¿caerá rápidamente como si la bola estuviera entera o lentamente puesto que está partida? Así quedó reducida al absurdo la idea de Aristóteles.

La demostración más impresionante del experimento real de Galileo tuvo que esperar muchos años, hasta la llegada del primer ser humano a la Luna. Durante uno de los viajes, concretamente el del Apolo 15, el astronauta David Scout dejó caer un martillo y una pluma ante los ojos de millones de espectadores. La ausencia de atmósfera dio la razón a Galileo: ambos objetos golpearon el suelo al mismo tiempo.

Ver el video.

 

Colabore con CienciaEs.com - Ciencia para Escuchar
Desde que levantamos el vuelo, en 2009,
hemos servido 22.945.415 audios.
Gracias a tu donación podemos continuar.

Botón de donación

Agradecemos la donación de:

Arturo Martínez Martín “Gracias por vuestro trabajo y dedicacion”

Rick Fleeter
“Gracias*10^6 (a lo menos)”
(Charlestown, Estados Unidos)

José Miguel Uña
“Que sigáis estando ahí, qué otra finalidad hay, divertirse, aprender, bueno….”
(Amurrio, Álava)

David Miranda, Tenerife
“Una pequeña ayuda para una gran labor. Gracias.”
(Madrid)

Israel Quintanilla García
“Es un placer que exista CienciaEs. Que continúe.”

Ramón Baltasar de Bernardo Hernán

Raul Carrillo Garrido
Patrocinador en Patreon/CienciaEs
(Coslada, Madrid)

Diego Garuti
Patrocinador en Patreon/CienciaEs

Alvaro Jara Díaz
“Muchas gracias por divulgar la ciencia”
Patrocinador en Patreon/CienciaEs

Benjamin Erban
“Encontré tu podcast buscando una manera de practicar español. Pero de pronto se convirtió en mucho más que eso. Tu podcast describe todos los acontecimientos en la ciencia mucho mejor que cualquier podcast en inglés. Después de escuchar una historia de cienciaes, siento que conozco no sólo el qué sino el por qué también. Mi favorito es Ciencia Fresca.”
(Boston, Estados Unidos)

Juan Antonio Mendoza Gil
(Pinto, Madrid)

Juan Blazquez Ramos
“Ayudo un poco. Muchas gracias por el esfuerzo.”
(Palma, Islas Baleares)

Roberto Tabarés Román
(Leganés, Madrid)

Aniceto González Rivera
“He programado para el día 15 de cada mes una transferencia.
Lo hago encantado de apoyar vuestro trabajo y de seguir aprendiendo con vosotros.”
(Luxemburgo)

Alberto Martínez Urueña
“Colaborar con este proyecto que creo que es muy interesante. Sigan haciéndolo igual de bien.”
(Valladolid)

Martin Nagy
“Recuerdo de Martin desde Eslovaquia”

Antonio Lalaguna
“Hago esta donaciónen nombre de mi hijo Martín L”

León Torres “Este mes estamos muy contentos, no solo por la cantidad y calidad de los podcast, sino también porque hemos visto que varias personas se están animando a donar. Muchas gracias por no rendirse nunca y seguir trabajando para todos nosotros. ¡Muy buena ciencia a todo el equipo de Cienciaes.com!”
(Buenos Aires, Argentina)

José María Gil Montano

Sergio Rubio Sevilla
““Colaborador a través de Patreon/CienciaEs”“

Adolfo Espino Sosa
“Donativo cienciaes”
(Las Palmas)

Alejandro Fernandez Delgado
(Mortera, Cantabria)

Jose A Marquez P
“Aporte para Ciencia Fresca.”
(La Paz, Bolivia)

Anónimo
Muchas gracias.
(Madrid)

Francisco Javier Aguilar Lebron
(Sevilla)

Eduardo Alvarez Imas
“Gracias por divulgar la ciencia a amantes, como yo de este maravilloso universo.”
(Zaragoza)

Francisco Alia
(Mostoles, Madrid)

Jesús Quintana Portero
“Me encantan vuestros podcast ¡Buena ciencia! Por mucho tiempo.”
(Esquivias, Toledo)

Javier Martín
““Colaborador a través de Patreon/CienciaEs”“

Armesto Hernández Vanessa
“Gracias. Tenéis unos programas geniales.”

César Higuero
““Colaborador a través de Patreon/CienciaEs”“

Josu Martín Ugarte. “Gracias por tantas horas juntos” _ (Barakaldo Bizkaia)_

Alexander Jarde
“Apoyo a cienciaes.com para divulgar la ciencia”
(Hamilton, ON, Canadá)

Anónimo
“Agradecido y contento por la reaparición del paisano Iván Reyes”
(México)

Anna Andrés Ribas
“Hablando con Científicos”

J R Theobald
““Colaborador a través de Patreon/CienciaEs”“

———- O ———-
App CienciaEs Android
App CienciaEs
App de cienciaes en apple store YouTube CienciaEs
———- O ———-



feed completo
Suscribase a nuestros programas






Locations of visitors to this page