suscripción
El conocimiento científico crece gracias a la labor de miles de personas que se esfuerzan, hasta el agotamiento, por encontrar respuestas a los enigmas que plantea la Naturaleza. En cada programa un científico conversa con Ángel Rodríguez Lozano y abre para nosotros las puertas de un campo del conocimiento.
Cuando pensamos en una erupción volcánica, solemos imaginar ríos de lava avanzando lentamente por la superficie, arrasando todo a su paso. Sin embargo, buena parte de lo que ocurre durante una erupción permanece oculta bajo una costra aparentemente sólida. Eso es precisamente lo que sucedió durante la erupción del volcán Tajogaite, en la isla de La Palma, en 2021. Un complejo entramado de tubos de lava actuó como una red de “cañerías naturales”, transportando magma a gran distancia del cono eruptivo y aumentando notablemente la peligrosidad del fenómeno.
Para comprender cómo funcionan estos sistemas invisibles, en Hablando con Científicos conversamos con David Sanz Mangas, investigador del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y uno de los autores del estudio que analiza en detalle cómo se formó y creció este campo de coladas alimentado por tubos durante los casi tres meses que duró la erupción .
¿Qué es exactamente un tubo de lava?
“Un comentario muy habitual es pensar que un tubo de lava es algo parecido a una cueva desde el principio, pero no es así”, explica David Sanz Mangas durante la entrevista. “Primero tienes una colada que avanza, se enfría por arriba y se solidifica. Por debajo, la lava sigue fluyendo, muy caliente y muy fluida”.
Ese flujo subterráneo puede mantenerse activo durante días o semanas. Cuando la erupción cambia de fase o cesa el aporte de magma, el conducto puede vaciarse y quedar como una cavidad hueca: el tubo volcánico propiamente dicho. Mientras tanto, cuando el sistema está activo, lo que existe es un auténtico río de lava oculto bajo la superficie.
Este proceso es especialmente frecuente en erupciones fisurales, como las que caracterizan a las islas Canarias. “Aquí estamos muy acostumbrados a este tipo de volcanismo”, señala el investigador, recordando ejemplos tan conocidos como la Cueva de los Verdes, en Lanzarote, o la Cueva del Viento, en Tenerife.
Una erupción observada desde arriba… y desde abajo
El Tajogaite entró en erupción el 19 de septiembre de 2021 y permaneció activo hasta el 13 de diciembre. Durante esos 85 días, equipos del IGME-CSIC realizaron un seguimiento continuo del proceso, tanto sobre el terreno como mediante imágenes de satélite y vuelos de dron.
“Podíamos ver perfectamente lo que ocurría en superficie, pero sabíamos que había mucho más pasando por debajo”, comenta David. Las imágenes térmicas obtenidas por satélites como Sentinel-2, PlanetScope o SkySat permitieron detectar anomalías de temperatura y zonas donde la lava seguía circulando aunque no fuera visible .
Gracias a la combinación de estos datos, los investigadores estimaron que la erupción emitió alrededor de 240 millones de metros cúbicos de lava, una cifra que da idea de la magnitud del fenómeno.
Cuando la lava reaparece donde no se espera
Uno de los aspectos más llamativos —y peligrosos— de los tubos de lava es la aparición de respiraderos efímeros. Son puntos donde la lava emerge de forma repentina desde un conducto subterráneo, a veces a varios kilómetros del cono principal.
“Eso es lo realmente problemático”, explica el investigador. “Tú puedes pensar que una colada está controlada, que ya no avanza, y de repente la lava sale por un lateral y te invade una zona que creías segura”.
Durante la erupción de La Palma se observaron numerosos episodios de este tipo. En uno especialmente espectacular, la lava surgía por un mismo punto formando tres brazos activos simultáneos. “Era como una fuente que se dividía en tres riachuelos de lava”, recuerda David Sanz, subrayando la dificultad que suponía incluso para los equipos científicos acercarse a recoger muestras.
Una red subterránea en varios niveles
El estudio revela que bajo el campo de coladas no existía un único tubo, sino una red compleja y superpuesta, formada a lo largo de distintas fases de la erupción. “No es solo un nivel”, aclara el investigador. “Probablemente haya varios tubos a distintas alturas, porque la erupción duró mucho tiempo y las coladas se iban superponiendo unas a otras”.
Las estimaciones sugieren que, sumando todos los tramos, la longitud total de estos conductos podría alcanzar varias decenas de kilómetros, aunque muchos nunca llegarán a explorarse porque colapsaron o quedaron sellados bajo espesores enormes de lava.
Un volcán que sigue caliente años después
Aunque la erupción terminó en diciembre de 2021, el sistema volcánico sigue liberando calor. “Todavía hoy medimos temperaturas de 200, 300 e incluso más de 700 ºC en algunas zonas del cono”, explica Sanz Mangas. La razón es que la lava solidificada actúa como un excelente aislante térmico, conservando el calor durante años.
Este fenómeno recuerda que una erupción no termina realmente cuando deja de salir lava. El volcán sigue evolucionando lentamente, y ese calor residual forma parte del proceso.
Ciencia para entender —y prevenir— el riesgo
Comprender cómo se forman y funcionan los tubos de lava no es solo una cuestión científica. Tiene consecuencias directas para la gestión del riesgo volcánico. “Si la lava puede viajar escondida bajo tierra y reaparecer lejos del centro eruptivo, la planificación de emergencias se complica muchísimo”, señala David en la entrevista.
El trabajo realizado en La Palma aporta claves para identificar señales indirectas de tubos activos y mejorar los modelos de predicción en futuras erupciones, tanto en Canarias como en otros volcanes del mundo.
Te invitamos a escuchar la conversación completa con David Sanz Mangas para adentrarte, de la mano de un experto, en los ríos de lava invisibles que fluyen bajo los volcanes.
David Sanz Mangas es investigador en el Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC)
Referencias:
Calvari, S., Ganci, G., Galindo, I. et al. Emplacement and growth of a stacked tube-fed lava flow field: the 2021 Tajogaite eruption, S., Ganci, G., Galindo, I. et al. Emplacement and growth of a stacked tube-fed lava flow field: the 2021 Tajogaite eruption (La Palma, Canary Islands, Spain). Bull Volcanol 88, 8 (2026). https://doi.org/10.1007/s00445-025-01925-x. Bull Volcanol 88, 8 (2026). https://doi.org/10.1007/s00445-025-01925-x
![]()
Apoya a CienciaEs haciéndote MECENAS con una donación periódica o puntual.

40,8 millones de audios servidos desde 2009
Agradecemos la donación de:
Eulogio Agulla Rodiño
Luis Felipe Alburquerque
“Me encanta Hablando Con Científicos. Felicidades!!”
Angel Quelle Russo
“Vuestra labor de divulgación de la ciencia y en particular del apoyo a los científicos españoles me parece muy necesario e importante. Enhorabuena.”
Angel Rodríguez Díaz
“Seguid así”
Anónimo
Mauro Mas Pujo
Maria Tuixen Benet
“Nos encanta Hablando con Científicos y el Zoo de Fósiles. Gracias.”
Daniel Dominguez Morales
“Muchas gracias por su dedicación.”
Anónimo
Jorge Andres-Martin
Daniel Cesar Roman
“Mecenas”
José Manuel Illescas Villa
“Gracias por vuestra gran labor”
Ulrich Menzefrike
“Donación porque me gustan sus podcasts”
Francisco Ramos
Emilio Rubio Rigo
Vicente Manuel CerezaClemente
“Linfocito Tcd8”
Enrique González González
“Gracias por vuestro trabajo.”
Andreu Salva Pages
Emilio Pérez Mayuet
“Muchas gracias por vuestro trabajo”
Daniel Navarro Pons
“Por estos programas tan intersantes”
Luis Sánchez Marín
Jesús Royo Arpón
“Soy de letras, sigo reciclándome”