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El conocimiento científico crece gracias a la labor de miles de personas que se esfuerzan, hasta el agotamiento, por encontrar respuestas a los enigmas que plantea la Naturaleza. En cada programa un científico conversa con Ángel Rodríguez Lozano y abre para nosotros las puertas de un campo del conocimiento.
Cuando el agua no toca lo que parece tocar: una historia invisible en la superficie del grafito
Hay preguntas científicas que parecen sencillas, casi ingenuas: ¿qué ocurre cuando el agua entra en contacto con una superficie sólida? La respuesta, a priori, debería ser directa. Sin embargo, como suele suceder en ciencia, cuanto más se afina la mirada, más compleja se vuelve la realidad. Y en este caso, lo que parecía evidente —el contacto directo entre el agua y un material como el grafito— ha resultado ser, en realidad, una ilusión.
En un reciente trabajo publicado en Nature Communications, un equipo internacional coliderado por el investigador del CSIC Ricardo García ha logrado resolver una controversia que llevaba décadas desconcertando a la comunidad científica. El hallazgo no solo aporta claridad a un problema fundamental, sino que abre nuevas vías para mejorar tecnologías clave en biomedicina, energía y tratamiento de aguas.
Un problema antiguo… y desconcertante
Durante años, distintos experimentos sobre la interacción entre el agua y superficies hidrofóbicas —como el grafito— arrojaban resultados contradictorios. Algunos estudios sugerían que el agua estaba en contacto directo con el material; otros, en cambio, indicaban que existía una especie de “vacío” o separación entre ambos.
¿Cómo era posible que observaciones aparentemente similares condujeran a conclusiones tan diferentes?
Ricardo García lo explica con claridad en la entrevista: “La comunidad ha tenido muchas controversias en realmente la interacción de agua con superficies… porque las técnicas anteriores siempre dan una visión parcial de lo que pasa.”
La clave del problema estaba en que, hasta ahora, no existían herramientas capaces de observar con suficiente detalle —a escala molecular— lo que ocurre exactamente en esa frontera entre el agua y el sólido.
El grafito: mucho más que la mina de un lápiz
Para entender el experimento, conviene detenerse en el protagonista sólido de esta historia: el grafito.
Aunque lo asociamos con la escritura —la mina de los lápices—, el grafito es un material extraordinario desde el punto de vista científico. Está formado por capas de átomos de carbono apiladas unas sobre otras, unidas débilmente por fuerzas de van der Waals. Esa estructura laminar explica por qué se desprenden capas al escribir… y también por qué es un excelente sistema modelo para estudiar fenómenos físicos.
“Es un buen sistema porque uno puede crear con facilidad superficies planas a nivel atómico… y estudiar cómo interacciona lo que pones encima.”
Además, el grafito se considera hidrofóbico, es decir, que “repele” el agua. Aunque, como matiza el propio García:
“En realidad no hay ningún material que repela el agua estrictamente… lo que sucede es que compiten en la interacción el agua y otras sustancias.”
El agua: protagonista invisible de la tecnología
Si el grafito es importante, el agua lo es aún más. No solo es esencial para la vida, sino también para numerosos procesos tecnológicos: desde sensores biomédicos hasta sistemas de almacenamiento de energía o membranas de desalinización.
Sin embargo, cuando el agua se encuentra cerca de una superficie sólida, su comportamiento cambia. Las moléculas reorganizan sus enlaces de hidrógeno, modifican su estructura y alteran propiedades fundamentales como la conductividad o la reactividad.
Comprender esta “agua interfacial” es, por tanto, clave para diseñar dispositivos más eficientes.
El descubrimiento: una barrera invisible
El hallazgo central del estudio es tan sorprendente como elegante: el agua no llega a tocar el grafito.
En su lugar, entre ambos se interpone una capa extremadamente fina —de apenas unos nanómetros— formada por moléculas de hidrocarburos presentes en el ambiente.
“El agua nunca llega a colocarse en la superficie del material, porque se interpone una fina capa de dos o tres moléculas de hidrocarburos.”
Estas moléculas, invisibles y ubicuas, están presentes en el aire en cantidades ínfimas. Pero cuando el sistema entra en contacto con el agua, ocurre algo inesperado: los hidrocarburos migran hacia la superficie del grafito y se acumulan allí.
Ricardo García lo describe de forma muy gráfica:
“Estas pequeñas cantidades… eventualmente llegan a la superficie. Y cuando llegan se quedan, porque les gusta estar ahí.”
El resultado es la formación de una barrera molecular que separa el agua del sólido.
Lo más interesante es que este fenómeno no es estático, sino dinámico. Con el tiempo, la capa de hidrocarburos crece y se reorganiza.
“Se crea una barrera de dos o tres monocapas… pero hay que verla como una barrera dinámica.”
Esto explica por qué los experimentos anteriores daban resultados diferentes: dependían, entre otros factores, del tiempo que el agua llevaba en contacto con la superficie.
En los primeros instantes, el agua puede estar relativamente cerca del grafito. Pero a medida que pasan los minutos —o las horas—, los hidrocarburos se acumulan y modifican completamente la interfaz.
Este concepto de “envejecimiento” del sistema es clave para entender la controversia histórica.
Resolver una controversia científica
El nuevo modelo propuesto por el equipo distingue tres estados posibles en la interfaz grafito-agua:
1. Estado inicial: agua “prístina” en contacto con la superficie.
2. Estado intermedio: transición progresiva.
3. Estado final: dominio de hidrocarburos que desplazan al agua.
Este modelo permite reconciliar resultados aparentemente contradictorios obtenidos en distintos laboratorios.
“Ahora ofrecemos una visión coherente… que unifica la explicación de distintos fenómenos que antes se atribuían a causas diferentes.”
Lo que antes se interpretaba como un “vacío” entre el agua y el grafito no era tal vacío, sino una capa de moléculas invisibles.
Cómo se ha logrado observar lo invisible
El avance ha sido posible gracias a la combinación de dos técnicas de vanguardia:
• Microscopía de fuerza atómica tridimensional (3D-AFM)
• Espectroscopía Raman avanzada (SHINERS)
La primera permite “ver” la distribución de las moléculas de agua a escala nanométrica. La segunda identifica la composición química en la interfaz.
La combinación de ambas técnicas ha permitido, por primera vez, obtener una imagen completa y coherente del fenómeno.
Implicaciones tecnológicas
Más allá de su interés fundamental, el descubrimiento tiene importantes implicaciones prácticas.
1. Sensores biomédicos
En muchos sensores, la interacción entre el líquido y la superficie determina la sensibilidad del dispositivo. La presencia de esta capa de hidrocarburos puede ralentizar procesos clave.
“Puede haber esta barrera… que va a ralentizar muchos de los intercambios de carga o de materia.”
2. Desalinización y filtración
Las membranas utilizadas para purificar agua podrían ver reducida su eficiencia debido a este fenómeno.
3. Energía y electrocatálisis
Las interfaces agua-carbono son fundamentales en baterías y sistemas de energía limpia. Comprender su comportamiento real es esencial para optimizarlos.
Un fenómeno general, no exclusivo del grafito
Aunque el estudio se ha centrado en el grafito, los investigadores creen que el fenómeno es universal para muchas superficies hidrofóbicas.
“El fenómeno de la formación de esta barrera… es general para otras superficies hidrofóbicas.”
Esto amplía enormemente el alcance del descubrimiento, que podría aplicarse a múltiples materiales y tecnologías.
Curiosamente, lo que inicialmente parece un inconveniente —una barrera que dificulta procesos— podría convertirse en una herramienta útil.
Los investigadores sugieren que este efecto podría aprovecharse para eliminar contaminantes orgánicos del agua, haciendo que se adhieran a superficies hidrofóbicas.
Un esfuerzo colectivo
El trabajo es también un ejemplo de colaboración internacional y multidisciplinar. Durante casi una década, investigadores de distintos países han contribuido a desarrollar las técnicas y el marco teórico necesario.
“Es un esfuerzo donde han contribuido… varios estudiantes, investigadores y grupos.”
Como toda buena investigación, este estudio no cierra preguntas, sino que abre nuevas líneas de trabajo:
• ¿Cómo controlar o eliminar esa capa de hidrocarburos?
• ¿Se puede aprovechar para diseñar superficies inteligentes?
• ¿Qué ocurre en otros materiales y condiciones?
Lo que está claro es que, a partir de ahora, cualquier estudio sobre interfaces sólido-agua deberá tener en cuenta esta “capa invisible”.
Una lección más amplia
Más allá de sus aplicaciones, este descubrimiento nos recuerda algo fundamental: la realidad física es mucho más compleja de lo que percibimos.
Incluso en algo tan cotidiano como un lápiz sumergido en agua, se esconde un mundo de interacciones invisibles, dinámicas y sorprendentes.
Y como suele ocurrir en ciencia, entender ese mundo no solo satisface nuestra curiosidad, sino que nos permite transformar la tecnología y, en última instancia, mejorar nuestra vida.
En definitiva, el trabajo no solo resuelve una vieja controversia científica, sino que redefine nuestra comprensión de cómo el agua interactúa con los materiales. Un pequeño detalle —una capa de moléculas invisibles— que cambia por completo la historia.
Os invitamos a escuchar la entrevista con Ricardo García”, investigador del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid, CSIC, Madrid, España.
Referencias:
Lalith Krishna Samanth Bonagiri, Diana M. Arvelo, Fujia Zhao, Jaehyeon Kim, Qian Ai, Shan Zhou, Kaustubh S. Panse, Ricardo Garcia & Yingjie Zhang. Probing the molecular structure at graphite–water interfaces by correlating 3D-AFM and SHINERS. Nat Com. DOI: https://doi.org/10.1038/s41467-026-68667-y
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