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La mayor parte de los seres vivos que han poblado la Tierra han desaparecido para siempre. Quincenalmente, Germán Fernández Sánchez les ofrece en Zoo de Fósiles la posibilidad de conocer la vida de algunas de las más extraordinarias criaturas que vivieron en el pasado y que han llegado hasta nosotros a través de sus fósiles.
En 1947, el paleontólogo estadounidense Edwin Harris Colbert desenterró en Ghost Ranch (“Rancho Fantasma”), en el norte de Nuevo México, más de una docena de esqueletos muy bien conservados del pequeño dinosaurio Coelophysis, que vivió a finales del periodo Triásico, hace unos 215 millones de años. Los primeros restos de Coelophysis habían sido descubiertos por el coleccionista de fósiles David Baldwin en 1881, y la especie fue descrita por el paleontólogo Edward Drinker Cope en 1889. Pero esos primeros fósiles eran muy fragmentarios, y no fue hasta el descubrimiento de Colbert en Ghost Ranch cuando se pudo tener una imagen completa de este dinosaurio. Hasta el día de hoy, se han desenterrado los restos fósiles de centenares de ejemplares de Coelophysis en Ghost Ranch, además de numerosas otras especies, lo que hace del yacimiento uno de los más ricos del mundo. También se han descubierto fósiles de Coelophysis en Arizona, Utah y otros yacimientos de Nuevo México.
El nombre Coelophysis significa “forma hueca”, y hace referencia a los huesos del animal, huecos como los de las aves. Además, es el dinosaurio más antiguo que tiene fúrcula, el hueso en forma de horquilla, formado por la fusión de las dos clavículas, que poseen únicamente los dinosaurios y las aves. Los celofísidos, la familia a la que pertenece Coelophysis, fueron los dinosaurios carnívoros más extendidos de finales del Triásico, y algunas especies sobrevivieron hasta principios del Jurásico. Eran depredadores pequeños, rápidos y activos. Tenían el cuello, las patas y la cola largos, y la cabeza estrecha. Los brazos, relativamente largos, les servían para agarrar a sus presas y llevárselas a la boca.
Los centenares de esqueletos encontrados en Ghost Ranch proceden de poblaciones enteras ahogadas en las frecuentes inundaciones que arrasaban la región en el Triásico; el clima era entonces tropical y monzónico, con intensas lluvias estacionales. Así se ha podido estudiar la estructura de esas poblaciones, lo que ha permitido conocer el ciclo de vida de la especie y su crecimiento. Se ha observado que entre los adultos hay dos tipos de ejemplares, unos más robustos, que se supone que son los machos, y otros más gráciles, las hembras. Durante un tiempo se creyó que Coelophysis paría a sus crías vivas, o que practicaba el canibalismo, debido al hallazgo de lo que se pensó que eran los huesos de una cría en el interior de la cavidad abdominal de un adulto. Pero la primera opción se descartó en seguida, ya que la cadera de Coelophysis es demasiado estrecha para permitir el parto. Y en 2002 un nuevo análisis descartó también la segunda: no se trataba de crías de Coelophysis, sino de pequeños reptiles emparentados con los cocodrilos.
Coelophysis tiene el honor de ser el único dinosaurio que ha viajado al espacio: En 1988, el transbordador espacial Endeavour llevó un cráneo de Coelophysis a la Estación Espacial Mir.
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