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La mayor parte de los seres vivos que han poblado la Tierra han desaparecido para siempre. Quincenalmente, Germán Fernández Sánchez les ofrece en Zoo de Fósiles la posibilidad de conocer la vida de algunas de las más extraordinarias criaturas que vivieron en el pasado y que han llegado hasta nosotros a través de sus fósiles.
Los pterosaurios, reptiles voladores emparentados con los dinosaurios, dominaron los cielos durante la era Mesozoica, hace entre 230 y 65 millones de años. Convivieron con los dinosaurios, y se adelantaron a las aves en unos 75 millones de años. Hasta hace poco, los pterosaurios se dividían en dos grupos diferenciados, los ranforrincos y los pterodáctilos.
Los ranforrincos, más primitivos, aparecieron en el Triásico superior y se extinguieron a principios del Cretácico, hace unos 125 millones de años. Se caracterizan por su pequeño tamaño y por su cola larga. En general carecen de cresta ósea en la cabeza, y sus mandíbulas están bien provistas de dientes.
Los pterodáctilos, descendientes de los ranforrincos, aparecieron en el Jurásico medio, hace unos 160 millones de años, y no se extinguieron hasta finales del Cretácico. Se distinguen principalmente por tener la cola corta y los huesos de las alas más largos. Muchos carecían de dientes y tenían crestas óseas en el cráneo.
En el registro fósil, los dos grupos estaban completamente separados; no se conocían formas intermedias. Pero en 2009, un grupo internacional de paleontólogos de la Universidad de Leicester (Inglaterra) y del Instituto Geológico de Pekín (China), descubrieron en el yacimiento de Tiaojishan, en la provincia de Liaoning, en el nordeste de China, los restos fósiles de un nuevo pterosaurio que encaja perfectamente entre los dos grupos, el darwinóptero. Se trata del mismo yacimiento en el que se encontraron los restos de Anchiornis, del que ya hablamos hace unos meses.
Bautizado con el nombre de Darwinopterus modularis, el darwinóptero vivió hace 160 millones de años. Era un animal del tamaño de un cuervo, de largas mandíbulas, dientes afilados y cuello flexible, de vuelo rápido, que cazaba otros animales voladores: pequeños mamíferos planeadores, dinosaurios emplumados antepasados de las aves, y otros pterosaurios.
La anatomía del darwinóptero es intermedia entre la de los ranforrincos y la de los pterodáctilos, pero no porque sus caracteres sean intermedios en su conjunto, sino porque es un mosaico de caracteres “arcaicos”, de ranforrinco (el tronco, las alas cortas y la larga cola), y caracteres “avanzados”, de pterodáctilo (la cabeza y el cuello). Así, parece que la evolución de los pterosaurios se realizó de forma “modular”, por bloques. De ahí el nombre específico (modularis) que recibió el nuevo fósil. Entre las decenas de ejemplares de darwinóptero encontradas, se ha descubierto una hembra con un huevo, lo que representa el cuarto huevo de pterosaurio conocido en todo el mundo.
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