Cienciaes.com

El Neutrino podcast - Cienciaes.com suscripción

El Neutrino

El neutrino es una partícula esquiva, en apariencia insignificante, pero necesaria para explicar el mundo. Ni la radiactividad, ni el big bang, ni el Modelo Estandar de la física de partículas serían posibles sin él. Con El neutrino, un blog nacido en febrero de 2009, el físico y escritor Germán Fernández pretende acercar al lector, y ahora al oyente, al mundo de la ciencia a partir de cualquier pretexto, desde un paseo por el campo o una escena de una película, hasta una noticia o el aniversario de un investigador hace tiempo olvidado.

Mr. Bloom y los peces salados

Pez salado - El neutrino podcast - Cienciaes.com

Todos los años, el 16 de junio, se celebra en Dublín el Bloomsday, en honor del Ulises, de James Joyce, y de su protagonista, Leopold Bloom. Es precisamente Mr. Bloom quien da pie al neutrino de hoy con una pregunta que trataremos de responder.

Si cebas un pavo digamos con harina de castañas sabe a eso. Comes cerdo a cerdo. ¿Pero entonces por qué los peces de agua salada no están salados? ¿Por qué es eso? James Joyce. Ulises.

Nadie, ni siquiera el narrador omnisciente, responde a la pregunta de Mr. Bloom. Está claro que James Joyce no era divulgador. Claro que no se trata de un problema sencillo, ni siquiera para los peces. Los seres vivos necesitan el agua para vivir, y la única agua de la que disponen los peces marinos es el agua salada. De manera natural, la sal debería acumularse en sus tejidos. Pero no es así.

En la concentración en la que está presente en el agua de mar, la sal es tóxica. Por eso no es aconsejable beber agua de mar, por mucha sed que se tenga. Para mantener la salinidad en el interior de sus células por debajo de unos ciertos límites, los seres vivos han desarrollado mecanismos de filtración y excreción. Los seres humanos, como muchos otros animales, expulsamos el exceso de sal en la orina. Los peces lo hacen por las agallas. Algunos animales tienen además una glándula especializada: tiburones y rayas (en el recto), tortugas marinas (la glándula lacrimal), iguanas marinas (en la cavidad nasal), aves marinas (sobre el pico)…

Cuando los animales se encuentran rodeados, como los peces marinos, por agua salada, tienen que luchar además contra la ósmosis. La ósmosis es el fenómeno físico por el cual, si a cada lado de una membrana porosa (como la membrana celular) sumergida en un líquido la concentración de soluto es diferente, el líquido tiende a fluir a través de la membrana para igualar las concentraciones. Ese flujo de líquido está impulsado por la llamada presión osmótica.

Una célula sumergida en agua salada pierde agua y se seca y, al contrario, una célula en agua destilada absorbe agua y se hincha. Por eso se utiliza la sal para desecar y conservar pescados como el bacalao, y por eso las ensaladas se estropean más deprisa una vez que han sido saladas: la sal extrae el agua de las células de la lechuga y las seca.

Sin embargo, los peces y otros animales marinos se aprovechan de una propiedad de la presión osmótica: Su intensidad no depende de la naturaleza del compuesto químico disuelto en el agua, sino sólo de su concentración; si se consigue una concentración equivalente de otro compuesto diferente en el interior de la célula, se alcanza el equilibrio y se puede mantener la sal a raya. Es lo que se llama osmorregulación. Los seres vivos se valen de compuestos orgánicos como azúcares y aminoácidos para equilibrar la presión osmótica en el interior de sus células sin sufrir los efectos tóxicos de la sal. Por eso los peces pueden vivir en el agua salada sin ser salados ellos mismos. Aunque la regulación no es perfecta, y los peces marinos tienen que beber agua para reponer la que pierden sus células. Al contrario que los peces de río, cuyo problema es el opuesto: La presión osmótica en sus células es menor que la del agua exterior, y sus tejidos tienden a absorber agua; así que el famoso villancico se equivoca al afirmar que los peces en el río “beben y beben y vuelven a beber”; los peces de río nunca beben agua.

Pero esta explicación plantea otra pregunta. Si la vida, como proponen la mayor parte de las teorías actualmente aceptadas, surgió en los océanos, o al menos se desarrolló en ellos en una primera etapa, ¿cómo pudieron sobrevivir las primeras células? O bien habrían estado llenas de sal tóxica, o bien la ósmosis habría acabado con ellas antes de que fueran capaces de desarrollar los complejos procesos de osmorregulación de los que hemos hablado antes. Parece un problema insoluble, pero lo es sólo en apariencia: Hace miles de millones de años, el agua de los océanos primigenios no era tan salada como en la actualidad. La sal de los océanos procede de las rocas que, durante millones de años, los ríos han ido erosionando. En aquellos primeros tiempos, el agua de los océanos era dulce, o casi. De hecho, podemos suponer que la salinidad interna de las células de los seres vivos es un reflejo de la salinidad del medio en el que surgieron y evolucionaron.

No es sólo que la vida surgiera en nuestro planeta en cuanto se dieron las condiciones adecuadas para ello; es que además esas condiciones no duraron mucho. En los salados océanos de hoy, la vida tal como la conocemos no podría surgir.

OBRAS DE GERMÁN FERNÁNDEZ:

El expediente Karnak. Ed. Rubeo

El ahorcado y otros cuentos fantásticos. Ed. Rubeo


Botón de donación
Apoya la labor divulgadora de CienciaEs haciéndote MECENAS con una donación periódica o puntual.
Colabore con CienciaEs.com - Ciencia para Escuchar
31.651.664 audios servidos.

Agradecemos la donación de:

Mohammad Reza Hosseini-Zand Golamrez-Beiguio
“Muchas Gracias por el gran trabajo.” Mecenas

Maria Rosario Osua Gil
Mecenas

Raquel Izquierdo Pérez
Mecenas

Alberto Encinas
Mecenas

Anónimo
“Mi sincera gratitud desde un México que parece querer alejarse de la ciencia. ¡Duele! Por favor no cejen en su esfuerzo.”
Mecenas

Marian HC
Mecenas

Mario Castro de Lera
Mecenas

Jesús Velasco Muñoz
Mecenas

Gonzalo Pérez Leal
Mecenas

Jorge Arturo Flores
Mecenas

Aitor Forero Goyena
Mecenas

Noldwar
Mecenas

José Manuel Senorans Rodríguez
Mecenas

Francisco Javier de Martos Fornieles
Mecenas

Marcos Marino Parapar
Mecenas

Javier de Calpe Maravilla
Mecenas

José Manuel Olmedo López
Mecenas

Cesar Cavazos
Mecenas

Oscar Eduardo Trujillo Ventura
Mecenas

Manuel Soto Galdames
“Saludos cordiales desde Chile”
Mecenas

Terrence Rooney
Mecenas

Luis Miguel García Vázquez
Mecenas

Juan Pedro Peralta Romera
Mecenas

Mercedes L. López Lara
Mecenas

Ramón Roma Valdés
Mecenas

Abner Castro
Mecenas

Denis Gilbert
Mecenas

Anónimo
“Un abrazote cargado de reconocimiento y gratitud desde México”
Mecenas

Leticia Haydee García
“Por la divulgación científica”
Mecenas

Andreu Salva Pages
“Cienciaes”
Mecenas

Roberto Silva Gomis
“Ayuda para que sigáis divulgando*
Mecenas

Héctor Mirallas Sánchez
Mecenas

Jesús López Tapia
“Me siento muy honrado de pertenecer a esta comunidad. Gracias por vuestro trabajo y un fuerte abrazo.”
Mecenas

Alberto González Vázquez
Mecenas

Germán Martín
Mecenas

Francisco Javier Martín Muñoz
Mecenas

Araceli Mercado Fernández
Mecenas

Adriana Ailed Nieves
Mecenas

Juan Agustín Esteban Jiménez
Mecenas

Fernando Vidal Agustina
“Gracias”
Mecenas

Jordi Miro
Mecenas

Fernando Medina Vivanco
Mecenas

Carlos Francisco Mingol
“Me gustaría poder efectuar una donación mayor pero por desgracia en estos momentos no puedo aumentar esta cifra. Enhorabuena por vuestro programa.”
Mecenas

———- O ———-
App CienciaEs Android
App CienciaEs
App de cienciaes en apple store YouTube CienciaEs
———- O ———-



feed completo
Suscribase a nuestros programas






Locations of visitors to this page