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El Neutrino

El neutrino es una partícula esquiva, en apariencia insignificante, pero necesaria para explicar el mundo. Ni la radiactividad, ni el big bang, ni el Modelo Estandar de la física de partículas serían posibles sin él. Con El neutrino, un blog nacido en febrero de 2009, el físico y escritor Germán Fernández pretende acercar al lector, y ahora al oyente, al mundo de la ciencia a partir de cualquier pretexto, desde un paseo por el campo o una escena de una película, hasta una noticia o el aniversario de un investigador hace tiempo olvidado.

Hasselquist y Löfling, dos vidas truncadas. Apóstoles de Linneo III

Apóstoles de Linneo III - El Neutrino Podcast - CienciaEs.com

La tarea de los apóstoles de Linneo, jóvenes científicos que viajaron por el mundo para estudiar la flora y la fauna de otros países y para difundir las nuevas ideas de Linneo sobre la clasificación de los seres vivos, nunca fue fácil. Algunos, como veremos, dejaron la vida en el intento.

En el episodio anterior vimos los intentos sucesivos de Linneo por obtener una planta del té. Pero Linneo no se quedó de brazos cruzados mientras esperaba el regreso de aquellas expediciones a China. Simultáneamente reclutó nuevos apóstoles para explorar otras regiones del globo.

El que por orden cronológico fue el quinto apóstol, Fredric Hasselquist, nació el 3 de enero de 1722 en Törnevalla, que hoy forma parte de Linköping, en el sur de Suecia. Desde pequeño vivió en la pobreza. Sus padres murieron cuando tenía doce años, y fue acogido por su tío, que murió dos años después. Estudió Historia Natural y Medicina con Linneo en Upsala; el 20 de junio de 1747 defendió una tesis doctoral sobre Botánica, y ese mismo año fue elegido miembro de la Real Academia Sueca de Ciencias. El 23 de febrero de 1749 presentó una segunda tesis doctoral, esta vez sobre Medicina. Durante sus estudios se dedicó también a la poesía, para la que estaba bien dotado.

Hasselquist había oído a su maestro quejarse muchas veces de la escasez de información sobre la historia natural de Palestina, así que estudió árabe y se presentó voluntario para viajar a Oriente Próximo. Como no tenía dinero, pidió ayuda al propio Linneo y a uno de los mentores de éste, Olof Celsius.

Olof Celsius era filólogo y botánico especializado en musgos; su obra más conocida fue un tratado sobre las plantas que aparecen en la Biblia. Era tío del astrónomo Anders Celsius, el inventor de la escala centígrada de temperatura. En la definición original de Celsius, esta escala centígrada estaba al revés, el 0 correspondía al punto de ebullición del agua, y el 100 al punto de congelación. Tras la muerte de Celsius, fue el propio Linneo el que invirtió la escala, dejándola tal como la conocemos hoy. Pero volvamos a los apóstoles.

Hasselquist reunió el dinero necesario y se embarcó en Estocolmo el 7 de agosto de 1749 con destino a Esmirna, en Turquía, adonde llegó el 27 de noviembre. Tras pasar allí el invierno, llegó a Alejandría el 13 de mayo de 1750, y recorrió Egipto durante diez meses. En marzo de 1751 partió de El Cairo hacia Jafa, adonde llegó el 1 de abril. En Palestina visitó Jerusalén, Jericó, el mar Muerto, Belén, Tiberíades, Nazaret y el monte Tabor. Pasó después por Siria, Chipre, Rodas y Quíos, y volvió a Esmirna. Debido a su constitución débil y a las fatigas del viaje, murió el 9 de febrero de 1752, con solo 30 años, en su viaje de regreso a Suecia, aún cerca de Esmirna.

Sus notas y sus colecciones, que además de plantas y animales incluían una momia, un sarcófago y diversas antigüedades y objetos etnográficos, fueron embargadas debido a las deudas que había contraído, ya que el dinero que había conseguido reunir antes de emprender el viaje no resultó suficiente. Entre las especies animales que recolectó Hasselquist se encuentra una muy de actualidad, el mosquito Aedes aegypti, vector de la fiebre amarilla, el chikunguña y la fiebre de Zika.

En 1754, Linneo convenció a la reina de Suecia, Luisa Ulrica, que ya poseía un gabinete de curiosidades en el Palacio de Drottningholm, para que se hiciera cargo del pago de la deuda, que ascendía a 14 000 táleros suecos, a cambio de las colecciones de Hasselquist. Por fin, en 1757, cinco años después de su muerte, Linneo pudo publicar los trabajos de Hasselquist en Iter Palaestinum eller Resa til Heliga Landet, 1749-1752 (“Viaje a Palestina o Viaje a Tierra Santa 1749-1752”).

En recuerdo de Hasselquist, Linneo bautizó un género de umbelíferas con el nombre de Hasselquistia. Sin embargo, este género se considera hoy en día sinónimo del género Tordilium, al que pertenece el tordillo. Donde sí se conserva el nombre de Hasselquist es en el geco de dedos palmeados (Ptyodactylus hasselquistii), reptil que habita en zonas rocosas de Oriente Próximo y el norte de África.

El siguiente apóstol fue Pehr Osbeck, del que ya hemos hablado. El séptimo, Pehr Löfling (o Pedro Loefling, como se le conocía en España y Venezuela) fue el más hispánico de los apóstoles de Linneo. Nació en Tolvfors, en el centro-este de Suecia, el 20 de enero de 1729. Hasta su ingreso en la Universidad de Upsala en 1743 se educó en casa con un tutor particular. En Upsala comenzó estudiando Teología, pero más tarde se inclinó por la Medicina y la Historia Natural. Durante sus estudios trabajó como tutor del hijo de Linneo, Carl, a cambio de alojamiento y manutención. También ayudó en el Jardín Botánico de Upsala y escribió al dictado varias obras de Linneo, entre ellas Philosophia Botanica, donde se publicó por primera vez la nomenclatura binomial linneana. Löfling se licenció en 1749 y en 1751 se doctoró en Medicina e ingresó en la Real Academia Sueca de Ciencias.

En 1750, la embajada de España en Suecia había hecho llegar a Linneo la invitación del secretario de estado español José Carvajal para trasladarse a España como botánico real. Linneo, cuya salud no era muy buena, eligió a Löfling, “su mejor y más querido pupilo”, para viajar en su lugar.

El 16 de mayo de 1751, Pehr Löfling se embarcó en Gotemburgo con destino a Oporto, desde donde viajó a Madrid. Löfling se quedó dos años en la capital de España; en este periodo aprendió castellano y recolectó y describió más de mil especies vegetales. Una de ellas fue bautizada por Linneo con el nombre de Loeflingia hispanica en honor de su apóstol.

Entre tanto, como consecuencia del Tratado de Madrid, que establecía los límites entre las posesiones americanas de España y Portugal y puso fin a siglos de disputas territoriales, se estaba organizando una expedición para fijar los límites de la frontera, la llamada Expedición de Límites al Orinoco. En 1753 se comunicó a Löfling su nombramiento como botánico real de la expedición, así que este se trasladó a Cádiz a la espera del embarque. Durante su estancia en Cádiz, para no permanecer inactivo, se dedicó a catalogar la fauna piscícola local; el manuscrito que recoge este trabajo, que no se llegó a publicar, viajó con él a América y, tras su muerte, fue devuelto a España; hoy se conserva en el Real Jardín Botánico de Madrid.

Por fin, el 28 de enero de 1754, Löfling se embarcó con dos asistentes, Benito Paltor y Antonio Condal, y dos dibujantes, Bruno Salvador Carmona y Juan de Dios Castel, con destino a Cumaná, en Venezuela, adonde llegaron en abril del mismo año. Los botánicos comenzaron sus herborizaciones por los alrededores de Cumaná, y en junio se internaron tierra adentro. A finales de ese mes, se embarcaron con destino a la cercana Nueva Barcelona del Cerro Santo, desde donde exploraron los territorios circundantes. A finales de agosto regresaron a Cumaná, donde Löfling, enfermo, permaneció inactivo el resto del año.

A principios de 1755, la expedición se trasladó a las Guayanas con el objetivo de remontar el Orinoco hasta el río Negro y llevar a cabo las labores de demarcación de la frontera con los territorios portugueses. Para recolectar la mayor cantidad de especímenes posible, Löfling viajó por tierra con parte de los expedicionarios, mientras el resto de la expedición lo hacía por mar. Debido a las penosas condiciones del viaje y al ambiente insalubre, Löfling sufrió varios episodios de fiebres, que finalmente le provocaron la muerte el 22 de febrero de 1756, a la edad de 27 años, en la misión de San Antonio del Caroní, en el actual estado de Bolívar, en Venezuela. Cuenta la historia que antes de morir se convirtió al catolicismo, y que fue enterrado con su peluca al pie de un naranjo junto a la iglesia de la misión de Santa Eulalia de Merecuri.

Sobre la muerte de Löfling, Linneo escribió: “Nunca ha perdido tanto la botánica por una muerte y nunca el mundo de la ciencia echará tanto de menos a alguien por una desgracia.”

En 1758, Linneo publicó parte de los manuscritos de Löfling en Iter hispanicum eller Resa til Spanska Länderna uti Europa och America, förrättad ifrån år 1751 til år 1756 (“Viaje hispánico, o Viaje por las tierras españolas desde Europa hasta América, realizado entre 1751 y 1756”). Entre los géneros botánicos descritos por Löfling se encuentran Lecythis, que comprende grandes árboles con frutos en forma de olla, como el olleto; Combretum, arbustos medicinales como la flor de fuego; Cecropia, árboles de tallo hueco y grandes hojas, como el guarumo; Callisia, plantas herbáceas como el cohitre morado; Byttneria… Por desgracia, el herbario recolectado por Löfling y sus ayudantes en tierras americanas se ha perdido.

Durante su expedición americana Löfling no se dedicó exclusivamente a la botánica, sino que también hizo descripciones de animales acuáticos y terrestres, vertebrados e invertebrados; sobre todo peces, que quedaron reflejados en dos obras: Borrador de observaciones hechas en el viaje de Cumaná a Guayana e Ycthilogia orinocensis.

Los discípulos que dejó Pedro Loefling en España fueron determinantes en la adopción del sistema de nomenclatura y clasificación linneano en nuestro país. El 10 de agosto de 2010 se colocó en El Puerto de Santa María (Cádiz) una placa en su memoria:

“A la memoria de Pehr Löfling. Científico sueco discípulo de Linneo, que estudió, con la colaboración de marineros locales, la fauna marina de nuestra bahía, y escribió en 1753 el primer tratado de Ictiología española: Pisces Gaditana. Observata Gadibus et ad Portus Sta. Maria”.

(Germán Fernández, 10/2017)

OBRAS DE GERMÁN FERNÁNDEZ:

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Infiltrado reticular es la primera novela de la trilogía La saga de los borelianos. ¿Quieres ver cómo empieza? Aquí puedes leer los dos primeros capítulos.

El expediente Karnak. Ed. Rubeo

El ahorcado y otros cuentos fantásticos. Ed. Rubeo


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