Buscando "Evolución"
589 artículos encontrados
Hace entre 420.000 y 240.000 años, en plena sierra de Atapuerca (Burgos), grupos humanos preneandertales protagonizaron una de las formas de caza mejor documentadas del Pleistoceno. Hoy, el investigador de la Universidad Complutense de Madrid, Guillermo Rodríguez Gómez, explica cómo el análisis de los restos hallados en la Gran Dolina revela una actividad humana extraordinaria: en uno de los niveles del yacimiento, más del 90 % de los restos pertenecen a bisontes cazados y procesados con herramientas de piedra. El estudio de al menos 60 animales demuestra que estos pobladores no seleccionaban únicamente presas débiles o enfermas, sino que abatían rebaños completos, probablemente guiándolos hacia zonas peligrosas para capturarlos en grupo. Se trataba de una auténtica estrategia colectiva de supervivencia, que refleja un notable conocimiento del entorno y una organización social capaz de coordinar grandes acciones de caza.
Lo más sorprendente es que estas cacerías no agotaban las poblaciones de bisontes. Los estudios muestran que se trataba de una explotación ecológicamente sostenible, compatible con la recuperación anual de los rebaños.
Una muestra de que, ya en la Prehistoria, aquellos pobladores comprendían su entorno y sabían aprovechar los recursos sin destruirlos.
Existen curiosos organismos, denominados mixótrofos, que que no parecen encajar del todo en la clasificación tradicional que hace la Biología entre organismos consumidores y organismos productores. La Ecología define a los organismos que producen su propio alimento como productores o autótrofos. Estos organismos fabrican su propia comida mediante la fotosíntesis. Los consumidores, también llamados heterótrofos, no producen su propio alimento; sino que, para alimentarse, dependen de la energía y materia que extraen de alimentos ya producidos por otros. Hoy hablamos de Mesodinium Rubrum, un versátil microorganismo del plankton marino que es capaz de adaptar la maquinaria celular de sus presas y modificar la suya propia para empezar a producir su propio alimento usando la luz solar. Para que nos entendamos, es algo así como si nosotros, tras ingerir una suculenta ensalada verde, fuéramos capaces de realizar la fotosíntesis, y así no tuviésemos que volver a cocinar durante una temporada.
.
Cuando un paciente recibe la noticia de que su tumor ha desaparecido tras la cirugía o la quimioterapia, siente que la pesadilla ha terminado y la vida vuelve a abrirse ante sus ojos. Sin embargo, en muchos casos la enfermedad regresa meses o años después. ¿Cómo es posible que el cáncer vuelva cuando aparentemente todas las células tumorales habían sido eliminadas? Una parte importante de la respuesta podría encontrarse en un pequeño grupo de células muy especiales: las llamadas células madre cancerosas. Estas células son el objeto de estudio del grupo de investigación dirigido por Carmen Ramírez Castillejo en el Centro de Tecnología Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid, un equipo que busca nuevas estrategias para evitar las recaídas y mejorar la eficacia de los tratamientos contra el cáncer.
¿A quién no le gustaría seguir siendo joven, no envejecer jamás, no morir nunca? La ciencia también desea prometer la vida, si no eterna, sí lo más larga y feliz posible. Hace veinte años el tema de la investigación sobre el envejecimiento estaba de moda, y continúa estándolo en buena medida hoy. Es un tema que, curiosamente, parece envejecer muy poco. En particular, se sigue investigando sobre la relación entre la ingesta de calorías y la longevidad de animales y humanos. Un reciente artículo publicado en abril de 2021 revela un gen que permite la fabricación de un enzima, llamado ADN metiltransferasa 3.1, que controla el funcionamiento de genes que regulan la relación entre la ingesta de calorías, la longevidad y la fertilidad.
Cientos de reacciones metabólicas funcionan a cada instante y nos mantienen con vida. Una de ellas es la activación del complemento. El complemento es un sistema molecular especializado en detectar, de manera directa o ayudado por los anticuerpos, moléculas propias de los enemigos bacterianos que intentan infectarnos. El sistema está formado por veinticinco proteínas que, cuando se activan, forman poros minúsculos que perforan la superficie de las bacterias y permiten la entrada de los fluidos exteriores, la bacteria se hincha y explota. El sistema se activa espontáneamente de todos modos, haya detectado bacterias o no, por si acaso alguna bacteria puede pasar desapercibida e iniciar un foco de infección al no ser eliminada a tiempo. El complemento, por tanto, está siempre en estado de alerta frente al enemigo.
![]()
Apoya a CienciaEs haciéndote MECENAS con una donación periódica o puntual.

40,8 millones de audios servidos desde 2009
Agradecemos la donación de:
Eulogio Agulla Rodiño
Luis Felipe Alburquerque
“Me encanta Hablando Con Científicos. Felicidades!!”
Angel Quelle Russo
“Vuestra labor de divulgación de la ciencia y en particular del apoyo a los científicos españoles me parece muy necesario e importante. Enhorabuena.”
Angel Rodríguez Díaz
“Seguid así”
Anónimo
Mauro Mas Pujo
Maria Tuixen Benet
“Nos encanta Hablando con Científicos y el Zoo de Fósiles. Gracias.”
Daniel Dominguez Morales
“Muchas gracias por su dedicación.”
Anónimo
Jorge Andres-Martin
Daniel Cesar Roman
“Mecenas”
José Manuel Illescas Villa
“Gracias por vuestra gran labor”
Ulrich Menzefrike
“Donación porque me gustan sus podcasts”
Francisco Ramos
Emilio Rubio Rigo
Vicente Manuel CerezaClemente
“Linfocito Tcd8”
Enrique González González
“Gracias por vuestro trabajo.”
Andreu Salva Pages
Emilio Pérez Mayuet
“Muchas gracias por vuestro trabajo”
Daniel Navarro Pons
“Por estos programas tan intersantes”
Luis Sánchez Marín
Jesús Royo Arpón
“Soy de letras, sigo reciclándome”