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Zoo de fósiles

La mayor parte de los seres vivos que han poblado la Tierra han desaparecido para siempre. Quincenalmente, Germán Fernández Sánchez les ofrece en Zoo de Fósiles la posibilidad de conocer la vida de algunas de las más extraordinarias criaturas que vivieron en el pasado y que han llegado hasta nosotros a través de sus fósiles.

El yacimiento de Messel.

Yacimiento de Messel - Zoo de fósiles podcast - CienciaEs.com

Hace siglo y medio, en 1859, comenzó la explotación de mineral de hierro, lignito y esquistos bituminosos en una cantera del bosque de Sprendlingen, en las cercanías de Messel, en el centro-oeste de Alemania, 35 kilómetros al sudeste de Frankfurt. En 1875 se publicó la primera descripción de un fósil procedente de la cantera: un cocodrilo descubierto por Rudolf Ludwig. Los esquistos bituminosos y los propios fósiles son muy frágiles, porque contienen mucha agua; en cuestión de minutos u horas pueden resquebrajarse y desmenuzarse al exponerse al aire, así que deben sumergirse en agua nada más extraerlos. En 1962, el paleontólogo alemán Oskar Kuhn desarrolló un método, que aún se utiliza hoy en día, con el que el quebradizo sedimento se sustituye por una resina artificial sin perder el exquisito detalle de los fósiles.

En 1966 el museo del estado de Hesse, en Darmstadt, empezó a realizar excavaciones sistemáticas, que convivieron con la explotación comercial de la cantera hasta 1971, cuando esta dejó de ser rentable y cerró. El año siguiente cerró también una fábrica de cemento establecida en la cantera; con el abandono de la actividad económica, se permitió el acceso al público, con lo que muchos paleontólogos aficionados y buscadores de fósiles aprovecharon la situación para expoliar el yacimiento, y muchas piezas acabaron en manos de coleccionistas privados sin ser clasificadas adecuadamente.

En 1975 se decidió convertir el lugar en un vertedero, así que se organizó una campaña de emergencia para rescatar el mayor número posible de fósiles antes de que la cantera quedara cubierta e inccesible. En esta campaña se encontraron muchos de los fósiles más notables de este yacimiento. Además del museo de Hesse, participaron la Oficina Estatal de Hesse para el Medio Ambiente y la Geología, de Wiesbaden, el Instituto Senckenberg de Investigación de Frankfurt y el Instituto Leibniz de Geofísica Aplicada de Hannover. Pero el vertedero no llegó a hacerse realidad, y en 1991 el estado de Hesse compró la cantera para la investigación científica. El 9 de diciembre de 1995, la UNESCO incluyó el sitio en su lista de Patrimonio de la Humanidad, y en 1996 se declaró una amnistía sobre los fósiles recolectados irregularmente, con la esperanza de que algunos fósiles perdidos en colecciones privadas afloraran y se hicieran accesibles para los científicos. Uno de estos fósiles fue el primate Darwinius masillae, descubierto en 1983 y que estuvo en manos privadas hasta su adquisición en 2007 por un grupo internacional de universidades, que anunció el descubrimiento a bombo y platillo dos años después como el eslabón perdido en la evolución del linaje de los antropoides, aunque posteriormente se ha reclasificado en la familia de los adápidos, un grupo extinto relacionado con los lémures.

Los fósiles de Messel se formaron durante el Eoceno medio, hace unos 47 millones de años. Por aquel entonces, la región era una selva subtropical, donde crecían coníferas, palmeras, ailantos, anacardos, camelias, cítricos, licopodios, helechos y plantas trepadoras, que conocemos por los restos fósiles de hojas, frutos, polen, madera… La hierba aún estaba ausente.

Los esquistos fosilíferos se formaron por el lento depósito de fango y vegetación muerta en el fondo de un lago profundo, donde la ausencia de oxígeno permitió la preservación de los fósiles en unas condiciones excepcionales. La agitación estacional de las aguas provocaba el afloramiento de esas aguas pobres en oxígeno hacia la superficie, lo que a su vez ocasionaba una mortandad de flora y fauna acuática que alimentaba el yacimiento.

La región era además muy activa geológicamente, y se ha propuesto que la abundancia de animales terrestres en el yacimiento se podría explicar por erupciones límnicas como la que ocurrió en 1986 en el lago Nyos, en Camerún, cuando la liberación súbita a la atmósfera del dióxido de carbono disuelto en el agua del lago mató a unas mil ochocientas personas y varios miles de cabezas de ganado. Otra teoría, avalada por la presencia de trazas de toxinas en los sedimentos, apunta a un envenenamiento estacional de las aguas del lago debido al florecimiento de cianobacterias.

En el yacimiento se han encontrado esqueletos completos totalmente articulados, contenidos estomacales, pieles, plumas, tejidos blandos… en un estado de conservación excelente. Los fósiles de Messel han proporcionado informaciones únicas sobre la evolución de los mamíferos. Además del ya citado Darwinius hay varias especies más de primates adapiformes primitivos, ungulados, roedores… Pholidocercus es un erizo primitivo con una cola larga, gruesa y escamosa, y un casco en la cabeza formado también por escamas. Propalaeotherium es un équido primitivo, sin cascos, de entre treinta y sesenta centímetros de altura en la cruz y unos diez kilos de peso, más parecido a un tapir pequeño que a un caballo. Se han descrito siete especies de murciélagos, que se encuentran entre los más antiguos conocidos. Una de ellas es Palaeochiropteryx, un volador ágil, que utiliza los ultrasonidos para localizar a sus presas. Tiene las alas anchas y cortas, adaptadas para el vuelo entre los árboles, con una envergadura de 25 a 30 centímetros, y se alimenta principalmente de mariposas nocturnas y frigáneas, por lo que probablemente era nocturno. De este murciélago se han conservado la piel, las orejas y la membrana de las alas; del análisis de los melanosomas de su pelaje se ha determinado que era de color pardo, como muchos murciélagos actuales.

También se ha encontrado en Messel el pangolín más antiguo conocido: Eomanis, un animal de medio metro de longitud que, a diferencia de los pangolines actuales, no tenía escamas en las patas ni en la cola; por el contenido de su estómago sabemos que se alimentaba de insectos y de plantas. Es posible que Eurotamandua, de noventa centímetros de longitud y sin escamas, sea también un pangolín primitivo, a pesar de su semejanza con los osos hormigueros. Paroodectes es un carnívoro primitivo de la familia de los miácidos; tiene el tamaño y el aspecto de un gato, y está adaptado a trepar y a saltar entre los árboles. Se conocen dos especies de Macronarion, emparentadas con los erizos, los topos y las musarañas. Son animales corredores de patas y cola largas. La especie mayor, Macronarion tupaiodon, alcanza los quince centímetros de longitud, y está cubierta por un denso pelaje; es probablemente omnívora. La menor, Macronarion tenerum, es un insectívoro de pelaje espinoso y cinco centímetros de longitud. Un placentario primitivo es Lepticidium, un omnívoro bípedo semejante a las musarañas elefante, con el hocico en forma de trompa, las patas traseras mucho más largas que las delanteras, y una larga cola; no está claro si era un animal corredor o saltador.

También hay especies pertenecientes a grupos hoy extintos, como los hienodóntidos carnívoros y los cimolestos, un grupo intermedio entre los modernos placentarios y los marsupiales. Uno de estos cimolestos, Kopidodon, es uno de los mamíferos arborícolas más grandes de su época, y se ha conservado con el pelaje. Con aspecto de ardilla y 1,15 metros de longitud, incluyendo la larga y peluda cola, tiene largos caninos, probablemente para defensa, y molares adaptados para masticar plantas. También es un cimolesto Buxolestes, un animal semiacuático de unos sesenta centímetros de longitud, semejante a una nutria.

Entre las aves hay pequeños avestruces, chuñas, tiganas, alcatraces de agua dulce, trogones, vencejos, nictibios, galliformes, abubillas, pájaros ratón… Las meselastúridas son aves carnívoras emparentadas con los loros. Palaeoglaux es un búho con unas curiosas plumas en el pecho. Estas plumas, de un milímetro de ancho y dos de largo, son membranosas, con forma de cinta, sin barbas. Las aves modernas que tienen plumas parecidas las usan para exhibición, por lo que es probable que este búho fuera diurno. Masillaraptor es una falconiforme de patas largas y garras pequeñas y débiles. También se han encontrado en Messel fósiles de Gastornis, la gran ave depredadora de la que ya hemos hablado en Zoo de fósiles.

Se han descubierto nueve parejas de tortugas de la especie Allaeochelys crassesculpta, emparentadas con la tortuga boba papuana (Carettochelys insculpta), que murieron en el momento del coito. Estas tortugas son capaces de respirar bajo el agua por la piel; se supone que se estaban apareando en las aguas superficiales del lago cuando fueron asfixiadas por una erupción de gases. También hay cocodrilos y caimanes de hasta cuatro metros de largo, muchos de ellos acuáticos como sus parientes actuales, pero también una especie terrestre, Bergisuchus dietrichbergi, con el hocico corto y estrecho, emparentada con el sudamericano Sebecus del que hablamos aquí hace unos años.

Se han encontrado fósiles de boas, lagartos, ranas, salamandras y decenas de miles de peces de diversas especies, entre ellos pejelagartos depredadores de un metro de longitud. Abundan las arañas, y hay miles de insectos acuáticos y terrestres; en algunos, aún se conserva la coloración original o se puede observar la estructura de las alas. La mayor parte son escarabajos, pero también abundan las hormigas, avispas, chinches, abejas, cigarras, cucarachas y mariposas. Son especialmente diversas las hormigas; entre ellas se encuentra la hormiga más grande conocida, Titanomyrma gigantea. Las hembras de esta especie alcanzaban los seis centímetros de longitud, uno más que las hormigas legionarias africanas de género Dorylus, y una envergadura de unos quince centímetros. Los machos eran más pequeños, solo tres centímetros. En la nervadura de una hoja fosilizada se han identificado las mordeduras en forma de mancuerna características de las hormigas carpinteras parasitadas por el hongo Ophiocordyceps unilateralis, que modifica la conducta de la hormiga para que esta se cuelgue en la parte superior de una planta antes de morir y así maximizar la distribución de las esporas del hongo. Es la prueba más antigua de este tipo de parasitismo.

En el yacimiento de Messel, la capa de esquistos bituminosos tiene casi doscientos metros de espesor. Aunque ya se han extraído unos veinte millones de toneladas de roca, queda mucho por explorar. ¡Quién sabe las maravillas que aún esperan a ser descubiertas!

OBRAS DE GERMÁN FERNÁNDEZ:

Infiltrado reticular
Infiltrado reticular es la primera novela de la trilogía La saga de los borelianos. ¿Quieres ver cómo empieza? Aquí puedes leer los dos primeros capítulos.

El expediente Karnak. Ed. Rubeo

El ahorcado y otros cuentos fantásticos. Ed. Rubeo


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