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Zoo de fósiles

La mayor parte de los seres vivos que han poblado la Tierra han desaparecido para siempre. Quincenalmente, Germán Fernández Sánchez les ofrece en Zoo de Fósiles la posibilidad de conocer la vida de algunas de las más extraordinarias criaturas que vivieron en el pasado y que han llegado hasta nosotros a través de sus fósiles.

Tiktaalik, el pez que salió del agua

Tiktaalik - Zoo de fósiles podcast - Cienciaes.com

Hace ya doce años empezamos este programa de Zoo de fósiles hablando de Acanthostega, el pez de ocho dedos. Acanthostega, que vivió hace unos 365 millones de años, está cerca del antepasado de todos los vertebrados terrestres, aunque él mismo era un animal acuático, sus patas eran incapaces de sostenerlo fuera del agua. Esto no quiere decir que no hubiera otros vertebrados terrestres en esa época, o incluso antes; seguramente Acanthostega descendía de un linaje de especies terrestres que volvieron prematuramente al agua. Nuestro protagonista de hoy, Tiktaalik, era capaz de arrastrarse por tierra firme como una foca, y es más antiguo que Acanthostega: Vivió en lo que hoy es la isla de Ellesmere hace unos 375 millones de años, a finales del Devónico.

Ellesmere, situada al noroeste de Groenlandia, es la isla más septentrional del Archipiélago Ártico Canadiense; es una tierra montañosa desolada, de clima polar, salpicada de glaciares. Allí, en 2004, el paleontólogo estadounidense Edward Daeshler, de la Academia de Ciencias Naturales de la Universidad Dexel de Filadelfia, descubrió un cráneo fósil asomando de la pared de un acantilado. Daeshler y sus colegas, los también estadounidenses Neil Shubin, de la Universidad de Chicago, y Farish Jenkins, de Harvard, lograron sacar a la luz tres ejemplares muy bien conservados de lo que resultó ser una especie de transición entre los peces y los vertebrados terrestres: Tiktaalik. Tiktaalik es el nombre en la lengua inuit de la lota (Lota lota), un pariente del besugo y la merluza que vive en los ríos del norte de Eurasia y Norteamérica, donde se alimenta de peces, ranas y otros animales, y que pone los huevos en fondos pedregosos poco profundos; literalmente significa “gran pez de aguas someras”. Pero no es de este Tiktaalik viviente del que queremos hablar hoy, sino del fósil que lleva su nombre.

Tiktaalik es un pez sarcopterigio, de aletas lobuladas, de unos dos metros de largo, emparentado con los celacantos y con los dipnoos. La cabeza es triangular, ancha y aplanada. Tiene branquias, pero también pulmones, y puede respirar tanto en el agua como en el aire. Los espiráculos en la parte superior de la cabeza le permiten respirar aire mientras está sumergido. Los ojos también están en la parte superior de la cabeza, delante de los espiráculos. La boca es ancha, con dos filas de dientes afilados en las mandíbulas. Es el pez más antiguo conocido que carece de placas óseas entre el cráneo y la cintura escapular, lo que le permite mover el cuello hacia los lados. El tronco, cubierto de escamas, es largo y cilíndrico, y carece de aleta dorsal anterior. Las aletas pectorales, con ocho radios, son semejantes a las de otros sarcopterigios, pero los huesos que las unen al tronco son más parecidos a los de un cocodrilo, con articulaciones en la muñeca, el codo y el hombro; estos brazos podían flexionarse y, junto con la robusta caja torácica, soportar el peso del animal fuera del agua. La cintura pélvica, descubierta en 2014, también es robusta. No sabemos como eran las aletas pélvicas, homólogas de las patas traseras de los tetrápodos, ni tampoco la cola.

Por aquel entonces, Ellesmere, junto con Groenlandia y el centro y el este de Norteamérica, formaba el continente llamado Laurentia, que estaba situado alrededor del ecuador y gozaba de un clima tropical, cálido y húmedo. El curso bajo de un río que atraviesa una llanura forma un trenzado de canales y bancos de arena. Las hojas de las plantas que crecen en sus orillas caen al agua, donde atraen a pequeños animales herbívoros. Esas aguas poco profundas y pobres en oxígeno quedan fuera del alcance de casi todos los grandes peces depredadores, pero allí Tiktaalik se encuentra en su elemento. Tiktaalik se desplaza arrastrándose por el fondo de las aguas poco profundas de los canales, respirando oxígeno del aire y devorando a los pequeños animales que se alimentan de las hojas caídas. Los ojos en la parte superior de la cabeza le permiten ver todo lo que ocurre en el agua a su alrededor cuando está posado en el fondo, y si se acerca a la superficie, puede ver también los pequeños invertebrados que se mueven por la orilla de los canales. De vez en cuando, se aventura en un banco de arena, arrastrándose con sus aletas como las focas o los peces saltarines del fango, bien en busca de esas presas terrestres, o bien para moverse de un canal a otro o para llegar a charcos aislados de la corriente.

¿Es entonces Tiktaalik el antepasado de todos los vertebrados terrestres? Tampoco podemos estar seguros. En la Sierra de Santa Cruz, en el centro de Polonia, se encuentra el yacimiento de huellas fósiles de Zachełmie, con una antigüedad de 395 millones de años. Es mucho más antiguo que Tiktaalik y que otros peces fósiles emparentados, considerados ancestros de los vertebrados terrestres. Y, sin embargo, entre esas huellas se han identificado algunas que parecen hechas por tetrápodos, con marcas de patas con dedos y rastros que indican marcha cuadrúpeda ergida, sin marcas de arrastre del tronco ni de la cola, con amplias zancadas que implican una longitud del animal de más de dos metros y medio. Pero no todos los paleontólogos están de acuerdo con esta interpretación de las impresiones fósiles; algunos solo ven en ellas rastros subacuáticos de peces y huellas de artrópodos. Si realmente son de tetrápodos, muestran una adaptación a la marcha en tierra firme tan avanzada, que adelantarían el origen de los vertebrados terrestres aún decenas de millones de años más, hasta hace unos 430 millones de años. ¿Y qué sería entonces Tiktaalik? ¿Un superviviente de épocas anteriores? ¿Un callejón sin salida de la evolución? ¿El resultado de la evolución convergente? En cualquier caso, no estamos seguros de que fueran vertebrados terrestres los autores de esos rastros tan antiguos. No mientras no aparezcan los fósiles de los animales que los hicieron. Y puede que estos fósiles nunca aparezcan; puede que ni siquiera existan, porque el registro fósil es muy incompleto. Conocemos muchos seres extintos, pero hay muchísimos más que no conocemos y que probablemente no descubriremos nunca. Por eso nuestro conocimiento sobre la vida del pasado es una aproximación, siempre parcial, provisional y sujeta a cambios. Como todo en la ciencia, en realidad.

OBRAS DE GERMÁN FERNÁNDEZ:

Infiltrado reticular
Infiltrado reticular es la primera novela de la trilogía La saga de los borelianos. ¿Quieres ver cómo empieza? Aquí puedes leer los dos primeros capítulos.

El expediente Karnak. Ed. Rubeo

El ahorcado y otros cuentos fantásticos. Ed. Rubeo


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