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Zoo de fósiles

La mayor parte de los seres vivos que han poblado la Tierra han desaparecido para siempre. Quincenalmente, Germán Fernández Sánchez les ofrece en Zoo de Fósiles la posibilidad de conocer la vida de algunas de las más extraordinarias criaturas que vivieron en el pasado y que han llegado hasta nosotros a través de sus fósiles.

Los poposauroides, falsos dinosaurios.

Poposauridos - Zoo de fósiles podcast - Cienciaes.com

Hace poco mas de un siglo, en 1915, el palentólogo Maurice Mehl describió, a partir de unos restos fósiles descubiertos unos años antes en el oeste de Wyoming, “una criatura musculosa y ligera, posiblemente bípeda ocasional, y seguramente veloz”, con el nombre de Poposaurus, por la formación geológica en la que se encontraron los fósiles, Popo Agie [Popo Sha], que en la lengua crow significa “río gorgoteante”. Poposaurus era un depredador bípedo de unos cuatro metros de largo, de los que la mitad corresponden a la cola, y entre sesenta y cien kilos de peso, que vivió hace unos 210 millones de años en el sudoeste de los Estados Unidos.

A lo largo de las décadas, Poposaurus se ha catalogado en diferentes grupos de dinosaurios: ornitisquios, sauropodomorfos, estegosaurios, terópodos… Sin embargo, en 1977, el paleontólogo inglés Peter Galton lo reclasificó con los pseudosuquios, arcosaurios más próximos a los cocodrilos que a los dinosaurios. Poposaurus y otras especies cercanas forman el grupo de los poposauroides, que convivieron con los dinosaurios a finales del Triásico. Poposaurus y algunos de sus parientes cercanos compartían con los dinosaurios carnívoros varias características del cráneo, las patas delanteras mucho más cortas que las traseras, y la locomoción bípeda, pero estas similitudes, que confundieron al principio a los paleontólogos, evolucionaron independientemente; la articulación del fémur con la cadera, por ejemplo, es muy diferente entre ambos grupos. El consenso actual es que los poposauroides están más próximos a los cocodrilos que a los dinosaurios.

Los poposauriodes vivieron durante todo el periodo Triásico, hace entre 248 y 201 millones de años. Aunque es un grupo muy diverso, se distinguen de otros arcosaurios por ciertas características comunes, como la estructura de los huesos del hocico, el cuello largo con vértebras cervicales largas y delgadas y la articulación de la cadera.

Entre todos los poposauroides, solo Qianosuchus tiene osteodermos, huesos embebidos en la piel, muy habituales entre sus parientes cocodrilianos. En Qianosuchus se limitan a una fila de pequeños huesos que se extiende desde el cuello sobre la columna vertebral. Qianosuchus es un depredador semiacuático que vivió en el sudoeste de China a mediados de Triásico, hace unos 245 millones de años. Medía tres metros de largo, y tenía un estilo de vida semejante al del actual cocodrilo marino. El cráneo mide 33 centímetros de largo, y el hocico es alargado, con dientes aplanados, curvados y serrados. Los fuertes músculos del cuello le permiten expandir el esófago y succionar sus presas. La cola es larga y muy flexible, aplanada lateralmente; le sirve para propulsarse en el agua. Por otro lado, la articulación de la cadera y las grandes patas traseras le permiten caminar en tierra, donde es posible que también cazara.

Otro grupo de poposauroides, el de los ctenosauríscidos, apareció a principios del Triásico. Los ctenosauríscidos son cuadrúpedos depredadores con una vela sobre el lomo, igual que Dimetrodon y Spinosaurus; se extendieron por África, Asia, Europa y Norteamérica hasta el Triásico medio, y representan la primera radiación global de arcosaurios. Los más antiguos, Ctenosauriscus y Xilousuchus, que vivieron hace unos 247 millones de años en la Baja Sajonia (Alemania) y en China, respectivamente, se encuentran entre los arcosaurios más antiguos conocidos. Ctenosauriscus fue descubierto cerca de Gotinga, en el centro de Alemania, en 1871. Debido a su vela dorsal, en un principio fue clasificado con los pelicosaurios, como Dimetrodon, y después con el anfibio temnospóndilo Platyhystrix. Pero estos dos grupos se habían extinguido en el periodo anterior al Triásico, el Pérmico. Hasta 1969 no se identificó como arcosaurio. La vela de Ctenosauriscus se apoya en las largas apófisis espinosas de las vértebras cervicales y dorsales, que son hasta doce veces más largas que el cuerpo de la propia vértebra. Los fósiles de Ctenosauriscus son muy incompletos, así que es difícil estimar su tamaño; lo que sí sabemos es que la vela medía alrededor de metro y medio de largo.

Xilousuchus fue descubierto en la región china de Ordos, al oeste de Pekín, en 1981. Sus restos también son muy incompletos, pero se estima que medía entre tres y cuatro metros de largo. Tenía la cabeza pequeña y el cuello largo pero poco flexible. Los dientes eran grandes, aplanados, curvados y serrados, y se reemplazaban continuamente, como en los cocodrilos. También en el Triásico inferior vivió en la Rusia Europea Bystrowisuchus, de dos a tres metros de longitud.

Algo más moderno es Arizonasaurus, del Triásico medio, hace 243 millones de años. Descubierto en Arizona, y descrito en 1947 a partir de unos pocos dientes y una mandíbula, en 2002 se encontró un esqueleto casi completo de unos tres metros de largo. De la misma época y tamaño semejante es Bromsgroveia, de Inglaterra; Hypselorhachis, de Tanzania, se conoce solo por una vértebra, pero podía ser algo más grande, de hasta cuatro o cinco metros de longitud.

También son poposauroides los shuvosáuridos, que vivieron en América durante el Triásico superior. Como Poposaurus, son bípedos de brazos cortos, pero carecen de dientes, y probablemente tenían pico y eran herbívoros. Shuvosaurus, el género que da nombre a la familia, vivió hace unos 210 millones de años. Su nombre, que significa “lagarto de Shuvo”, rinde homenaje a su descubridor, el hijo del paleontólogo indo-estadounidense Sankar Chatterjee, que encontró un cráneo en un yacimiento del oeste de Texas a principios de la década de 1990. Como Poposaurus, Shuvosaurus se tomó por un dinosaurio. Pocos años después, los paleontólogos Robert Long y Philip Murry reanalizaron diez esqueletos sin cabeza de unos dos metros de largo descubiertos años antes en el mismo yacimiento y crearon para ellos el nuevo género Chatterjeea, aunque sospechaban que podía tratarse del mismo animal que Shuvosaurus. La confirmación no vino hasta años después, pero es mejor retroceder cincuenta años y desplazarnos seiscientos kilómetros al noroeste, hasta el norte de Nuevo México, para conocer la historia completa.

En el norte de Nuevo México se encuentra el yacimiento de Ghost Ranch. Esta región, famosa por las pinturas de Georgia O’Keeffe, estuvo frecuentada en el pasado, cuando aún pertenecía a México, por ladrones de ganado que, para alejar a los curiosos, difundieron el rumor de que el lugar estaba encantado. Así pasó a llamarse “Rancho de los Brujos” y, tras la conquista estadounidense, “Ghost Ranch”, “rancho de los fantasmas”. Allí fue donde, desde 1947, se desenterraron cientos de ejemplares del dinosaurio Coelophysis, del que ya hemos hablado en Zoo de fósiles. Tantos, que, creyendo que Coelophysis era el único animal presente en el yacimiento, muchos de los bloques de piedra que se enviaron al Museo Americano de Historia Natural de Nueva York no se abrieron hasta décadas después. Y así fue como, en 2004, al preparar uno de los especímenes, el estudiante Sterling Nesbitt descubrió que no se trataba de otro ejemplar de Coelophysis. En 2006, con Mark Norell, conservador del museo, Nesbitt describió el nuevo género Effigia, un shuvosáurido de dos metros de largo. Su cabeza lo relacionaba con Shuvosaurus, mientras que el cuerpo demostraba que Chatterjeea y Shuvosaurus eran el mismo animal.

Effigia, que vivió hace unos 205 millones de años, era un animal muy parecido a los dinosaurios ornitomímidos del Cretácico: bípedo, de cuello largo y con un pico sin dientes. En un principio se pensó que Effigia picoteaba el alimento como los avestruces, pero los estudios biomecánicos indican que el cráneo era demasiado débil. En lugar de eso, Effigia mordía y cortaba la vegetación con el pico.

El único shuvosáurido sudamericano que conocemos es Sillosuchus, que vivió en el norte de Argentina hace unos 230 millones de años. El primer ejemplar descubierto medía unos tres metros de largo, pero algunos otros fósiles, como una enorme vértebra de veinte centímetros, sugieren que podía crecer hasta los nueve o diez metros.

Relacionado con los shuvosáuridos está Lotosaurus, otro cuadrúpedo con vela, pero en este caso herbívoro. Vivió en el centro de China en el Triásico medio, hace unos 238 millones de años. Lotosaurus, de alrededor de dos metros de longitud, era un animal corpulento con una vela larga pero baja; las mandíbulas, desdentadas, están equipadas con un pico. Se han descubierto los restos de al menos 38 individuos en el mismo yacimiento, que en aquella época era una llanura subtropical de clima estacional muy acusado, con una estación seca y otra húmeda. La acumulación de fósiles y su estado de conservación indican que todos los individuos murieron a la vez, pero no en un suceso catastrófico, como una inundación; debieron de morir de sed o envenenados durante la estación seca, al quedarse sin agua o beber en un abrevadero contaminado. Poco después de su muerte llegó la estación húmeda y los cuerpos quedaron preservados al cubrirse con agua y sedimentos.

En un solo grupo de animales, los poposauroides, hemos visto cuatro ejemplos independientes de evolución convergente: Poposaurus con los dinosaurios carnívoros bípedos, los shuvosáuridos con los ornitomímidos, y los ctenosauríscidos y Lotosaurus con varios otros grupos de cuadrúpedos con vela. La evolución actúa continuamente de manera que los organismos se adaptan a las condiciones ecológicas. No es de extrañar que condiciones ecológicas semejantes hagan que, una y otra vez, los animales repitan los mismos planes corporales. Se ve que el cuadrúpedo con vela dorsal y el bípedo de cola larga son formas ganadoras.

(Germán Fernández, 25/06/2022)

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