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Quilo de Ciencia

El quilo, con “q” es el líquido formado en el duodeno (intestino delgado) por bilis, jugo pancreático y lípidos emulsionados resultado de la digestión de los alimentos ingeridos. En el podcast Quilo de Ciencia, realizado por el profesor Jorge Laborda, intentamos “digerir” para el oyente los kilos de ciencia que se generan cada semana y que se publican en las revistas especializadas de mayor impacto científico. Los temas son, por consiguiente variados, pero esperamos que siempre resulten interesantes, amenos, y, en todo caso, nunca indigestos.

Ministerio de Ciencia e Innovación

Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología

Universidad de Castilla - La Mancha

Aprendizaje por sorpresa

Aprendizaje por sorpresa - Quilo de Ciencia podcast - CienciaEs.com

Nacemos con los conceptos de espacio, de tiempo y con otros relacionados con cómo está formado el mundo.

La precampaña electoral de la Comunidad de Madrid tuvo la rara consecuencia de colocar a un filósofo en la portada de los medios de comunicación. No me refiero a Ángel Gabilondo, candidato a la presidencia por el PSOE, sino a alguien mucho más importante en la historia de la filosofía: Emmanuel Kant. Gabilondo citó la ahora bien conocida frase de Kant: “La honradez es la mejor política”, que fue lo que los medios recogieron.

No es esta, en mi opinión, la mayor contribución filosófica de Kant, al menos no si la ley no te obliga a devolver el dinero robado una vez te pillan con él amasado en algún país helvético de dudosa reputación y obsesionado con la puntualidad. En mi humilde opinión, la mayor contribución de Kant fue su descubrimiento de que no llegamos al mundo completamente ignorantes, sino con un conocimiento innato. Nacemos con los conceptos de espacio, de tiempo y con otros relacionados con cómo está formado el mundo; no tenemos que aprenderlos. Este conocimiento se ha ido adquiriendo durante la evolución de nuestra especie y de alguna manera se ha codificado en los genes que luego construyen nuestro cerebro.

Esta idea de Kant, posibilitada por su razón pura, ha sido confirmada hoy por métodos científicos. Cientos de estudios con niños de muy corta edad han comprobado que estos reaccionan de una forma distinta cuando se les presentan situaciones que, en principio, traicionan sus expectativas y les sorprenden. Este conocimiento primigenio se ha denominado “conocimiento central” (core knowledge). Los científicos han comprobado que incluso los recién nacidos ya lo poseen y que no depende de las condiciones educativas o de la cultura en la que uno nazca.

Utilizando lo que podríamos considerar trucos de magia, se ha comprobado que los niños muy pequeños mantienen la atención por periodos más largos cuando se les hace creer que un objeto ha atravesado una pared, o cuando un objeto que saben está escondido en un lugar se hace aparecer en otro. Además, muestran también expresiones faciales de sorpresa, dilatación de las pupilas, o incluso un incremento en la circulación sanguínea y en la actividad eléctrica del cerebro. Estas reacciones parecen ser debidas a la discrepancia entre las expectativas de los pequeños y lo que han observado, ya que no se producen cuando lo observado no viola ninguna ley aparente de la Naturaleza.

No nos lo creemos

Las reacciones de sorpresa no se limitan a supuestas violaciones de estas leyes, sino que son evidentes también en otros casos, como cuando se hace creer a los niños que 5 + 5 es igual a 5, o cuando una persona que conocen parece preferir acercarse a alguien desagradable, en lugar de a alguien amable. Estas reacciones frente a violaciones aparentes del comportamiento físico, matemático o incluso social revelan que poseemos un conocimiento innato sobre estos aspectos del mundo que puede ser fundamental para nuestra supervivencia.

La existencia de este conocimiento innato es, sin duda, fascinante, pero fascinante es también que los seres humanos podamos aprender cosas muy sofisticadas, como diseñar una sonda espacial o realizar un trasplante de corazón. El problema con el que se han enfrentado los estudiosos de este tema es cómo lo conseguimos. ¿Qué es lo que nos guía en los inicios de nuestra vida para ir incrementando el conocimiento innato y aprender cosas casi imposibles? ¿Cómo decidimos lo que resulta útil aprender y lo que no, en un mundo al que acabamos de llegar y que nos bombardea con miles de sensaciones cada día?

Las doctoras Aimee Stahl y Lisa Feigenson, del Departamento de Psicología y Ciencias del Cerebro de la Universidad John Hopkins, en EE.UU, pensaron que lo que nos permite decidir qué aprender es precisamente el incumplimiento de nuestras expectativas. Es esta trasgresión ocasional la que nos ofrecería oportunidades de aprendizaje para explorar el mundo en determinadas direcciones.
Como siempre en ciencia, una idea o hipótesis, por razonable que parezca, debe ser demostrada. Para ello, las investigadoras realizan elegantes experimentos, con niños de 10 a 11 meses de edad, que les permiten concluir que, en efecto, su idea es cierta. Las doctoras publican sus resultados y conclusiones en la revista Science.

Los experimentos que las investigadoras realizan están ideados para contradecir las expectativas de los niños respecto al comportamiento de diversos juguetes y comprobar si esta trasgresión favorece el aprendizaje de alguna propiedad del juguete no conocida antes por los niños, o si les estimula a explorar por su cuenta las propiedades del juguete que ha desmentido lo que esperaban de él. En efecto, las científicas comprueban que los niños aprenden mejor cosas nuevas sobre los juguetes “transgresores” que sobre los que no han traicionado sus expectativas.

Quizá el descubrimiento más interesante sea que los niños exploran más en profundidad los objetos que les han sorprendido, y que la exploración se centra precisamente en el aspecto particular que ha generado su sorpresa. Por ejemplo, si se les ha hecho creer que un cochecito atraviesa las paredes, los niños lo golpean luego contra la mesa para comprobar si la puede atravesar. Si se les ha hecho creer que un objeto puede flotar en el aire, luego lo cogen y lo sueltan para ver si vuela. Angelitos.
Gracias a estos estudios, ahora, por fin, comprendemos las intenciones de muchos políticos: nos tratan como a niños muy pequeños y pretenden estimular nuestro aprendizaje traicionando sistemáticamente nuestras expectativas. Por supuesto, hay que estarles muy agradecidos por esta contribución hacia el progreso intelectual de la Humanidad.

Referencia: Observing the unexpected enhances infants’ learning and exploration. Aimee E. Stahl and Lisa Feigenson. Science, 3 April 2015 • Vol 348, Issue 6.230, pp 91.

Obras de divulgación de Jorge Laborda

Quilo de Ciencia Volumen I. Jorge Laborda
Quilo de Ciencia Volumen II. Jorge Laborda
Quilo de Ciencia Volumen III. Jorge Laborda
Quilo de Ciencia Volumen IV. Jorge Laborda
Quilo de Ciencia Volumen V. Jorge Laborda
Quilo de Ciencia Volumen VI. Jorge Laborda
Quilo de Ciencia Volumen VII. Jorge Laborda

Circunstancias encadenadas. Ed. Lulu

Circunstancias encadenadas. Amazon

Una Luna, una civilización. Por qué la Luna nos dice que estamos solos en el Universo

One Moon one civilization why the Moon tells us we are alone in the universe

Adenio Fidelio

El embudo de la inteligencia y otros ensayos


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