El quilo, con “q” es el líquido formado en el duodeno (intestino delgado) por bilis, jugo pancreático y lípidos emulsionados resultado de la digestión de los alimentos ingeridos. En el podcast Quilo de Ciencia, realizado por el profesor Jorge Laborda, intentamos “digerir” para el oyente los kilos de ciencia que se generan cada semana y que se publican en las revistas especializadas de mayor impacto científico. Los temas son, por consiguiente variados, pero esperamos que siempre resulten interesantes, amenos, y, en todo caso, nunca indigestos.
Cuando los girasoles son jóvenes y están creciendo siguen al Sol en su movimiento diario. Incluso siguen a éste por la noche, cambiando su orientación hacia el Este anticipándose a su salida. Una vez dejan de crecer, los girasoles ya no siguen al sol y quedan orientados siempre hacia el este.
¿Por qué gira siguiendo al sol? ¿Por qué deja de hacerlo cuando ha crecido? ¿Cómo se produce este comportamiento en una planta que no tiene ni ojos para ver el sol, ni músculos para moverse? Un grupo de científicos ha realizado una serie de interesantes experimentos para intentar desvelar estos secretos, los cuales han sido publicados en la revista Science.
Los investigadores hicieron una pequeña faena a unos girasoles. En primer lugar, los plantaron en macetas. Cuando ya habían desarrollado su flor, pero aún seguían creciendo, al amanecer (las faenas más crueles siempre se hacen al amanecer), dieron media vuelta a la mitad de las macetas y dejaron a la otra mitad sin girar. De este modo, pudieron estudiar qué sucedía cuando los girasoles daban la “espalda” al sol, lo que nunca sucede en la Naturaleza. Los científicos comprobaron que la temperatura de las flores que se enfrentaban al oeste era menor que la de las flores enfrentadas al este. Esta menor temperatura hacía menos atractivas a las flores para la visita de insectos polinizadores. Esto implica que las flores enfrentadas al sol ven aumentada su probabilidad de reproducción y pueden generar más semillas que las no enfrentadas al astro rey, lo cual es una clara ventaja evolutiva.
Para comprobar que no era la luz, sino la temperatura la responsable de la mayor visita de insectos polinizadores, los científicos calentaron a las plantas enfrentadas al oeste con estufas especiales hasta que alcanzaron la misma temperatura que las plantas enfrentadas al este. En estas condiciones, los insectos polinizadores visitaron ambas plantas en números similares. Así pues, los girasoles, al girar, no buscan tanto la luz del sol como el calor que este proporciona.
Más información en el Blog de Jorge Laborda: Por qué gira el girasol
Referencia:
Circadian regulation of sunflower heliotropism, floral orientation, and pollinator visits. Hagop S. Atamian, et al. 2016. 5 AUGUST 2016 • VOL 353 ISSUE 6299, pp 587.
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