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Quilo de Ciencia

El quilo, con “q” es el líquido formado en el duodeno (intestino delgado) por bilis, jugo pancreático y lípidos emulsionados resultado de la digestión de los alimentos ingeridos. En el podcast Quilo de Ciencia, realizado por el profesor Jorge Laborda, intentamos “digerir” para el oyente los kilos de ciencia que se generan cada semana y que se publican en las revistas especializadas de mayor impacto científico. Los temas son, por consiguiente variados, pero esperamos que siempre resulten interesantes, amenos, y, en todo caso, nunca indigestos.

Evolución de la tristeza simulada y de los perros reales.

Evolución de la tristeza - Quilo de Ciencia podcast - CienciaEs.com

Los humanos hemos influido enormemente en la evolución de los animales domesticados. La domesticación ha provocado incluso un conjunto de síntomas, llamado síndrome del animal doméstico, descubierto por el propio Charles Darwin, de características similares en todas las especies de animales domesticados. Estas incluyen: docilidad, cambios en el color del pelo, dientes más pequeños, orejas caídas, colas retorcidas, mayor frecuencia de los ciclos reproductivos, alteración en algunos neurotransmisores y niveles de las hormonas adrenales relacionadas con el estrés, un comportamiento juvenil en la edad adulta y cerebros más pequeños.

En ninguna especie el síndrome del animal doméstico es más evidente que en los perros. Por supuesto, el vínculo entre humanos y perros es más intenso que el que se pueda establecer con cualquier otra especie animal, incluso, en algunos casos, con los propios humanos. Esta relación amorosa e intensamente emotiva comenzó hace unos 33.000 años, cuando los primeros lobos comenzaron a ser domesticados.

Mientras la domesticación de los animales de granja resultó en la selección de los mejores ejemplares para ser utilizados en el trabajo agrícola (como “pata de obra”) o como fuente de alimento, la domesticación de los perros no fue motivada por los mismos objetivos. En este caso, se seleccionó el comportamiento. Los animales con mayor lealtad, coraje e inteligencia fueron elegidos frente a los que carecían de esas cualidades. Quizás la cualidad más favorecida fue la capacidad de comprender la comunicación humana, tanto verbal como no verbal. Los perros son muy superiores a otros animales domesticados en esta habilidad, incluso también a animales criados en contacto con humanos muy relacionados con nosotros y muy inteligentes, como los chimpancés. La evolución de los perros en compañía de los humanos consiguió que estos alcanzaran una capacidad para comprendernos a un nivel nunca logrado por ninguna otra especie.

Estudios recientes han demostrado que el contacto visual, anteriormente signo de amenaza entre los lobos, se convirtió en una parte fundamental de la interacción amistosa y cercana entre perros y humanos. El contacto visual es, de hecho, una característica fundamental de la comunicación humana y nuestro ojo incluso ha evolucionado de manera que facilitamos a otros identificar con precisión hacia dónde o qué miramos. Esta es la razón por la que nuestros ojos poseen un centro coloreado, el iris, rodeado por la esclerótica, mejor conocida como “el blanco del ojo”. El contacto visual les ayuda a saber si la comunicación se dirige hacia ellos, ya que se ha demostrado que los perros tienden a ignorar las señales gestuales cuando los ojos de los humanos no les resultan visibles.

Evolución muscular

La tendencia de los perros a establecer contacto visual con los humanos parece ser un rasgo genéticamente determinado, ya que buscan establecerlo muy temprano en la vida y sin recibir ningún entrenamiento particular para desencadenar este comportamiento. La insistencia con la que los perros buscan el contacto visual con los humanos está relacionada con la intensidad del vínculo emocional del perro con una persona determinada. Esta es, sin duda, una característica que se ha incrementado durante la evolución de los perros, y que probablemente ha sido seleccionada, consciente o inconscientemente, por los humanos.

Aún más sorprendente es el hecho de que el vínculo entre los perros y los humanos parece estar fisiológicamente relacionado con el vínculo entre madre e hijo, es decir, se basa en mecanismos bioquímicos similares, en particular la hormona oxitocina se libera en ambas especies. La oxitocina es una hormona involucrada en el vínculo temprano entre la madre y el niño y también participa en el sentimiento de confianza entre adultos. La liberación de oxitocina inicia un circuito de retroalimentación positiva, ya que los niveles elevados de esta hormona estimulan la búsqueda de la mirada del otro, en quien de este modo confiamos cada vez más.
Todo esto indica que, durante la evolución de los perros, aquellos que indujeron una respuesta más afectuosa por parte de los humanos fueron seleccionados preferentemente para reproducirse. Es posible que la selección no haya sido consciente por nuestra parte, sino simplemente motivada por las emociones positivas provocadas por algunos perros, aunque no por otros.

¿Qué características de los perros facilitaron el contacto visual y desencadenaron esas emociones? Basándose en el estudio de las preferencias humanas sobre las expresiones de los perros, se ha demostrado que los humanos preferimos perros con características propias de animales muy jóvenes. Una característica particular muy atractiva para los humanos es la capacidad de los perros de levantar las cejas intensamente. Esto simula la cara de un bebé y da la impresión de que el perro experimenta tristeza o algún tipo de angustia, y desencadena en nosotros una respuesta emocional.

La elevación de la ceja solo es posible gracias a la función de un músculo concreto. Por esta razón, un grupo de científicos ha estudiado la anatomía de la cara del perro y la ha comparado a con la del lobo. Descubren que el músculo que levanta las cejas está muy bien desarrollado en los perros, pero solo cuenta con escasas fibras en los lobos. La única especie de perro sin este músculo bien desarrollado es el husky siberiano, una de las razas de perros más antiguas.
Cuando son expuestos a la presencia de un ser humano durante dos minutos, los perros levantan sus cejas con mayor frecuencia e intensidad que los lobos. Estos hallazgos sugieren que los perros pueden haber evolucionado sus expresivas cejas como resultado de la selección artificial realizada por los humanos que experimentaron emociones positivas desencadenadas por los perros. Estas emociones provocan, en la mayoría de los seres humanos, un comportamiento afectuoso para alimentarlos, protegerlos y darles un paseo. ¿Quién es el verdadero amo?

Referencias:
Juliane Kaminskia et al (2019). Evolution of facial muscle anatomy in dogs. https://www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1820653116

https://jorlab.blogspot.com/2015/01/el-sindrome-del-animal-domestico.html – https://jorlab.blogspot.com/2010/11/el-blanco-de-la-mirada.html


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