Buscando "Bacterias"
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¿Puede una bacteria recordar lo que le ha pasado? Hoy, en Hablando con Científicos, el investigador Iago López Grobas nos lleva al interior —y al exterior— de la bacteria E. coli para contarnos un descubrimiento sorprendente: algunas bacterias guardan una memoria mecánica. Cuando se enfrentan a antibióticos, estas bacterias cambian de forma, se alargan como espaguetis y se doblan. Pero lo más interesante viene después: cuando el peligro desaparece, recuerdan dónde se doblaron y usan esa información para decidir por dónde dividirse. En la charla con Ángel Rodríguez Lozano, Iago L. Grobas se habla de antibióticos, biofilms, proteínas que se mueven como pelotas de tenis, modelos matemáticos hechos con “muelles” y de cómo la forma puede decidir el destino de una célula.
El estafilococo áureo es una bacteria que posee características que la hacen particularmente peligrosa. Una de ellas es que, a pesar de que puede ser vencido por el uso de nuevos antibióticos, muchas veces los enfermos aparentemente curados vuelven a recaer y son muy comunes las infecciones recurrentes que aparecen varios meses o incluso años más tarde. Se ha descubierto que los estafilococos áureos, en presencia de antibióticos, se introducen en las células y, una vez dentro, entran en una fase durmiente que les permite sebrevivir y permite, a su vez, que la célula protectora siga viviendo. Cuando las circunstancias son propicias, despierta, destruye a su célula hospedadora, se reproduce con rapidez e infecta de nuevo al paciente.
Cuando la infección sigue su curso y la respuesta inmunitaria innata, de la que hemos hablado en capítulos anteriores de esta serie, no puede detenerla, el sistema inmunitario da un paso más en la defensa del organismo y entran en acción los linfocitos, que son los soldados de élite de la lucha antimicrobiana. Estas células no luchan como las demás, sino que “aprenden” cómo es el enemigo y, con ese conocimiento como base, son entrenadas y equipadas con armas químicas específicas. Es una respuesta extremadamente eficaz porque ataca funciones concretas del agente infeccioso utilizando armas que han sido exquisitamente diseñadas para contrarrestar al atacante pero que, en cambio, no serían útiles ante un agente infeccioso distinto. En esta sexta entrega de la serie de programas dedicados al Sistema Inmunitario, Jorge Laborda nos presenta a los linfocitos B y sus armas más avanzadas: los anticuerpos.
Comenzamos el programa con una visita al interior de nuestro cuerpo para presentar a sus más diminutos habitantes, que no son células humanas, ni siquiera bacterias, son los fagos, unos entes virales que se alían con nosotros para atacar a las bacterias y, según las últimas investigaciones, nos enseñan nuevas formas de lucha contra la enfermedad. A continuación, hablamos de nuevos hallazgos sobre nuestro desarrollo a partir una única célula: el embrión. Jorge Laborda cuenta cómo una reciente investigación permite observar los cambios que se van produciendo, célula a célula. Después emprendemos un viaje lejos, más allá de la Tierra, visitaremos Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno hasta el lugar donde el viento del Sol se apaga y comienza a dominar el viento de las Estrellas, un punto que ha sido atravesado por la nave Voyager 2. Desde ese lejano lugar del Sistema Solar levantamos la mirada al infinito, gracias a la colaboración de Astronomía al Aire. Respondemos a una pregunta: ¿Se podría llegar a generar movimiento a partir de la luz láser? La respuesta nos llevará hasta la estrella más cercana a nosotros, Próxima Centauri.
Disculpen ustedes la exclamación pero, como habrán imaginado ya, estoy resfriado. Razón más que suficiente para preguntarnos por la utilidad de esos efluvios nasales que corren en abundancia entre toses y estornudos. La respuesta comienza con la historia de un descubrimiento que hizo Alexander Fleming cuando investigaba con sus propios mocos. Hablamos de la composición de las secreciones nasales, de la utilidad de algunos de sus componentes como protectores de bacterias y virus e, incluso, de la posible ventaja inmunológica que podrían tener los niños que se hurgan en la nariz. No todo es malo en los mocos.
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