Buscando "Evolución"
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Hoy, Jorge Laborda comenta dos investigaciones en Quilo de Ciencia. En la primera habla de cómo en el pasado se originó una rama evolutiva que condujo a la transformación de las medusas en parásitos. La conexión se establece con un grupo de parásitos llamado mixozoos. Los mixozoos son una cápsula de unas pocas células que puede expulsar un pequeño filamento, el cual facilita su adhesión al pez hospedador. Esta estructura es muy similar a la encontrada en los animales clasificados en el grupo de los cnidarios, a los que pertenecen las anémonas y las temidas medusas. La segunda investigación, comentada hoy, habla de un nuevo enfoque en la terapia antitumoral que invita a considerar el cáncer como un proceso evolutivo con su propia ecología.
Dado que las mujeres tienen en su genoma dos cromosomas X y los hombres solamente uno, desde hace tiempo se viene estudiando si esa diferencia tiene algún reflejo en las capacidades cognitivas de unos y otras. Las estimaciones actuales indican que hay más de 800 genes en el cromosoma X, de los cuales 502 están asociados con retraso mental. Esto supone que en el cromosoma X se concentra el 22,3 % de todos los genes relacionados con capacidades mentales. Puesto que los varones heredan solo un cromosoma X, estos actúan de “escaparates genéticos” de los genes de ese cromosoma, es decir, las capacidades intelectuales que dependan de los genes en él se mostrarán sin tapujos por los varones. Las hembras, en cambio no mostrarán esas capacidades con claridad genética, porque tienen dos cromosomas X y en sus células entra en juego solamente uno de los dos, escogido al azar.
Nuestro planeta gira alrededor de una estrella que, en comparación con otras, podríamos decir que deambula solitaria por esta zona de la galaxia. Esa “soledad” no suele ser tan habitual, de hecho, la mayoría de las estrellas que existen en la galaxia están asociadas con otras formando sistemas dobles, triples, incluso mayores. La relación entre esas estrellas es muy interesante porque dependiendo de su tamaño, de la edad o de la distancia que las separan, su evolución puede seguir derroteros muy diferentes. Algunas, incluso, son tan cercanas entre sí que intercambian materia e, incluso, pueden llegar a fundirse generando en unos instantes una enorme emisión de energía que ilumina toda la galaxia. Observar uno de esos acontecimientos es difícil, como nos va a contar nuestra invitada, Carmen Sánchez Contreras, pero no así, los remanentes que quedan después un acontecimiento tan dramático. Carmen Sánchez ha participado en una investigación que ha permitido estudiar quince estrellas inusuales, conocidas como “fuentes de agua”, que han pasado recientemente por un episodio de ese tipo.
Nuestra vida cotidiana depende de herramientas: desde el móvil hasta una simple cuchara. Pero dependencia tal vez comenzó hace 6 u 8 millones de años, cuando la línea evolutiva de los humanos se separó de la de los chimpancés. No tenemos restos arqueológicos de aquellas primeras herramientas, pero los chimpancés actuales nos ofrecen pistas valiosas, porque, en su forma de elegir, modificar y usar objetos, podemos imaginar cómo pudieron ser aquellas primeras tecnologías. Hoy tenemos el placer de conversar con la doctora Alejandra Pascual-Garrido, investigadora del comportamiento de los primates y autora de un reciente estudio, publicado en iScience, que explora cómo los chimpancés salvajes seleccionan y fabrican herramientas. Su investigación revela un nivel sorprendente de comprensión técnica en estos animales y nos invita a repensar lo que sabemos sobre el origen de la tecnología y la cultura en nuestros propios antepasados.
La superficie de la lengua de los felinos es éspera porque está recubierta de papilas filiformes formadas por queratina, es decir, por la misma proteína que forma las uñas y las garras. Estas papilas crean una superficie de pequeñas púas abigarradas orientadas hacia la parte posterior de la lengua. Estudios realizados en los años ochenta del siglo pasado concluyeron que las papilas filiformes eran como pequeñas púas cónicas. Ahora, investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia, en Atlanta, USA han analizado de nuevo las papilas de la lengua de varias especies de félidos, incluido el gato, con tecnologías de la imagen más recientes y potentes, y han descubierto que las papilas filiformes no son conos perfectos, sino que, en realidad, la punta de estos conos es hueca y forma un pequeño recipiente.
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