suscripción
El conocimiento científico crece gracias a la labor de miles de personas que se esfuerzan, hasta el agotamiento, por encontrar respuestas a los enigmas que plantea la Naturaleza. En cada programa un científico conversa con Ángel Rodríguez Lozano y abre para nosotros las puertas de un campo del conocimiento.
La restauración de un ecosistema puede parecer una tarea gigantesca, casi imposible, especialmente cuando han desaparecido especies clave durante siglos. Sin embargo, un pequeño grupo de animales está demostrando que la naturaleza conserva una sorprendente capacidad de recuperación. Un estudio internacional publicado en la revista Restoration Ecology ha revelado que la reintroducción de tan solo diez tortugas gigantes de Aldabra en la isla de Aride, en el archipiélago de Seychelles, ha permitido recuperar en apenas seis meses procesos ecológicos perdidos hace más de 180 años.
La investigación ha sido desarrollada por científicos de la Estación Biológica de Doñana, el Museo Nacional de Ciencias Naturales, el Real Jardín Botánico y la Universidad de Exeter. Entre los autores se encuentran Iago Ferreiro Arias y Sergio García Peña, quienes explican que las tortugas gigantes no son simples habitantes de las islas: son auténticas “ingenieras del ecosistema”.
Estas tortugas, pertenecientes a la especie Aldabrachelys gigantea, pueden alcanzar más de 200 kilos de peso en estado adulto. Antiguamente estaban distribuidas por numerosas islas del océano Índico, pero la actividad humana redujo drásticamente sus poblaciones. “Empezaron a usar estos animales como alimento, a transportarlos a otros sitios como mascotas y al final se fueron diezmando sus poblaciones”, explica Sergio García Peña.
La isla de Aride perdió sus tortugas gigantes a mediados del siglo XIX. Con ellas desaparecieron procesos ecológicos esenciales: dispersión de semillas, control de vegetación y reciclaje de nutrientes. Durante décadas el ecosistema quedó incompleto. El estudio demuestra ahora que esas funciones pueden recuperarse sorprendentemente rápido.
El experimento comenzó con la liberación de diez individuos trasladados desde la isla de Frégate. Aunque pueda parecer un número pequeño, la elección no fue casual. Aride es una isla diminuta, de apenas 1,6 kilómetros de largo. “Esto es casi prácticamente un censo del papel ecológico que tiene esta especie en esa isla”, explica Iago Ferreiro Arias.
El trabajo de campo fue tan exigente como fascinante. Sergio García Peña pasó semanas recorriendo la isla siguiendo a las tortugas una por una. Registraba sus desplazamientos, las plantas que consumían y recogía muestras fecales para analizarlas posteriormente mediante técnicas de metabarcoding de ADN. “Lo que hacía era seguir a las tortugas, observarlas durante media hora cada una y anotar qué estaban haciendo: si caminaban, si comían hojas, frutos o hierbas”, comenta.
El resultado fue asombroso. En solo dos meses las tortugas dispersaron más de 11.000 semillas, y casi el 90 % pertenecían a especies nativas. Además, consumieron decenas de plantas exóticas invasoras.
La forma en la que controlan esas especies invasoras es muy simple: se las comen. “Este tipo de forrajeo se parece más al de una vaca o un caballo que está paciendo”, explica Sergio García Peña. “Al cortar los tallos y las hojas les causan daños que aumentan la mortalidad de esas plantas”.
Pero quizá el hallazgo más sorprendente del estudio no sea la rapidez de la restauración, sino descubrir que no todas las tortugas cumplen el mismo papel ecológico. Algunas son auténticas superestrellas del ecosistema.
“Solo tres individuos fueron responsables de más del 80 % de las semillas dispersadas”, señala el trabajo. Y entre todas destacó especialmente una tortuga identificada como T08, apodada cariñosamente “T-Rex” por los investigadores. “Era espectacular verla comer frutos sin parar”, recuerda Sergio García Peña. “Nunca se llenaba”.
El análisis realizado por Iago Ferreiro Arias permitió entender esas diferencias utilizando redes de interacciones ecológicas. “Empecé a verlo desde una perspectiva de interacciones ecológicas y de restauración de las mismas”, explica. Gracias a esas redes, el equipo pudo identificar qué individuos eran más importantes para funciones concretas, como dispersar semillas o controlar plantas invasoras.
La idea rompe con una visión tradicional de la conservación basada únicamente en el número de individuos o en la diversidad genética. Según los investigadores, también es fundamental conservar la diversidad funcional y comportamental. No basta con tener muchas tortugas: importa qué hace cada una de ellas.
“Hay ciertos individuos que cumplen roles mucho más interesantes que otros”, explica Sergio García Peña. Iago añade además que el comportamiento de cada tortuga depende de múltiples factores, como el tamaño corporal, la competencia por los recursos o incluso la personalidad individual.
El estudio tiene implicaciones enormes para la restauración ecológica. Tradicionalmente, el control de plantas invasoras se realiza mediante métodos mecánicos muy costosos. Sin embargo, las tortugas hacen ese trabajo de forma natural y continua. “La reintroducción de galápagos gigantes es una alternativa más efectiva y económica para el control de vegetación exótica que los métodos tradicionales”, concluye García Peña.
El éxito del proyecto ya ha tenido consecuencias prácticas. Las diez tortugas iniciales eran solo una prueba piloto, pero actualmente la población en Aride ya ha aumentado hasta unas cincuenta. Los investigadores continúan trabajando con la Island Conservation Society para seguir monitorizando la evolución del ecosistema.
Además, este enfoque podría aplicarse en otras islas tropicales e incluso en las Islas Galápagos, donde las tortugas gigantes desempeñan funciones ecológicas similares aunque pertenezcan a linajes evolutivos diferentes.
Más allá de los datos científicos, el estudio transmite una idea poderosa: la restauración de la naturaleza puede comenzar con muy poco. Diez tortugas han sido suficientes para poner en marcha procesos ecológicos dormidos durante casi dos siglos. Y quizá lo más importante es que nos recuerdan que cada individuo cuenta. En ocasiones, el equilibrio de todo un ecosistema puede depender de unas pocas criaturas capaces de mover semillas, podar plantas y devolver vida a un paisaje olvidado.
Os invitamos a escuchar a Iago Ferreiro Arias Investigador predoctoral en el departamento de Biogeografía y Cambio Global del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y en el Departamento de Biología de la Conservación y Cambio Global de la Estación Biológica de Doñana (CSIC)
y a Sergio García Peña investigador del Departamento de Biodiversidad y Biología Evolutiva del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y del Departamento de Biodiversidad y Conservación del Real Jardín Botanico (CSIC)
Referencias:
Ferreiro-Arias, I., García-Peña, S., Kaiser-Bunbury, C., & Vargas, P. (2026). Individual variability shapes interaction rewiring and fosters ecosystem restoration by reintroduced giant tortoises in the Seychelles. Restoration Ecology, e70342. DOI: https://doi.org/10.1111/rec.70342
![]()
Apoya a CienciaEs haciéndote MECENAS con una donación periódica o puntual.

40,8 millones de audios servidos desde 2009
Agradecemos la donación de:
Eulogio Agulla Rodiño
Luis Felipe Alburquerque
“Me encanta Hablando Con Científicos. Felicidades!!”
Angel Quelle Russo
“Vuestra labor de divulgación de la ciencia y en particular del apoyo a los científicos españoles me parece muy necesario e importante. Enhorabuena.”
Angel Rodríguez Díaz
“Seguid así”
Anónimo
Mauro Mas Pujo
Maria Tuixen Benet
“Nos encanta Hablando con Científicos y el Zoo de Fósiles. Gracias.”
Daniel Dominguez Morales
“Muchas gracias por su dedicación.”
Anónimo
Jorge Andres-Martin
Daniel Cesar Roman
“Mecenas”
José Manuel Illescas Villa
“Gracias por vuestra gran labor”
Ulrich Menzefrike
“Donación porque me gustan sus podcasts”
Francisco Ramos
Emilio Rubio Rigo
Vicente Manuel CerezaClemente
“Linfocito Tcd8”
Enrique González González
“Gracias por vuestro trabajo.”
Andreu Salva Pages
Emilio Pérez Mayuet
“Muchas gracias por vuestro trabajo”
Daniel Navarro Pons
“Por estos programas tan intersantes”
Luis Sánchez Marín
Jesús Royo Arpón
“Soy de letras, sigo reciclándome”