suscripción
El neutrino es una partícula esquiva, en apariencia insignificante, pero necesaria para explicar el mundo. Ni la radiactividad, ni el big bang, ni el Modelo Estandar de la física de partículas serían posibles sin él. Con El neutrino, un blog nacido en febrero de 2009, el físico y escritor Germán Fernández pretende acercar al lector, y ahora al oyente, al mundo de la ciencia a partir de cualquier pretexto, desde un paseo por el campo o una escena de una película, hasta una noticia o el aniversario de un investigador hace tiempo olvidado.
John Fothergill ( 1712 – 1780) médico y gran aficionado a la conquiliología (estudio de las conchas de los moluscos) y la botánica. Dio a conocer la técnica del boca a boca y se le recuerda por el signo de Fothergill, la presencia de una masa de consistencia blanda en el abdomen, que se detecta por palpación. Leopold Auenbrugger (1722-1809) concibió el método de percusión del pecho para juzgar el estado de los órganos internos por el sonido.
Cuando pensamos en órbitas, imaginamos un cuerpo celeste describiendo un círculo o una elipse alrededor de otro. Ésta es la situación más simple, pero no es la única posible, ni mucho menos. En general, cuando hay más de dos cuerpos involucrados, el problema no se puede resolver analíticamente, y hay que recurrir a aproximaciones o a cálculos numéricos. Ni siquiera el llamado problema de los tres cuerpos, el que plantea el estudio del movimiento de tres cuerpos de cualquier masa sometidos a su atracción gravitatoria mutua, tiene una solución general que pueda expresarse con fórmulas matemáticas. Sí que la tiene un caso particular del problema …
Cuentan las sagas nórdicas que los navegantes vikingos eran capaces de orientarse en el mar gracias a las “piedras solares”, que les indicaban la posición del Sol incluso con el cielo nublado. ¿Existieron de verdad esas piedras solares? ¿Es posible conocer la posición del Sol con el cielo nublado?
Puede parecer raro que un avión de varios cientos de toneladas de peso pueda mantenerse en el aire. La verdad es que es un asunto tan complejo, que hay que recurrir, por lo menos, a tres fenómenos independientes para comenzar a aproximarse a una explicación completa de por qué vuelan los aviones.
Georg Wilhelm Steller fue un botánico, zoólogo, médico y explorador alemán del siglo XVIII. Describió numerosas especies de plantas y animales de Norteamérica y el Ártico, entre ellas, un extraño animal al que llamó mono marino y que, aparentemente, nadie más ha vuelto a ver nunca. Sólo pudo observarlo una vez, nadando alrededor de su barco.
Muchos primates pueden hacer pinza con las manos, aunque generalmente con menos destreza y precisión que los seres humanos. No es esa habilidad la causante de nuestra inteligencia, sino que ambas cosas, nuestra inteligencia y la habilidad son consecuencias de la cadena de acontecimientos que sacó a nuestros antepasados de las selvas africanas y les permitió conquistar el mundo.
Williamina Fleming, una mujer escocesa que tuvo que abandonar los estudios a los 20 años, llegó sin embargo a ser una astrónoma de renombre, miembro de la Royal Astronomical Society de Londres.
La ciencia es esperanza para el futuro de la humanidad. Ayúdanos a divulgarla
———- O ———-
Agradecemos la donación de:
Bartolomeij Matejek Grzesiak
Carlos Díaz Bermejo
(Caravaca, Murcia)
Julio Areal
(Brasilia, Brasil)
“Saludos desde Brasília”
Victor Moreira
(Miami, Florida)
“Apoyo”
Ramón Baltasar de Bernardo
Anónimo
(Barakaldo)
Gerardo Ruiz Sancho
(Burgos)
Fernando Cortina León
(Sariego, Asturias)
“Gracias y mucho ánimo para que podáis continuar así”
Francisco Calvo Sánchez
(Zaragoza, Aragón)
“Colaborar con la ciencia”
Francesc Estelles Lloret
(Valencia)
“Muchísimas gracias por vuestro gran trabajo, espero que sigáis entreteniendo y divulgando muchos años más.”
Cristian Tuero Gonzalo
Ismael Sánchez Garrido
(Castlebar, Irlanda)
Carlos Cid Prolongo
(Málaga)