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La mayor parte de los seres vivos que han poblado la Tierra han desaparecido para siempre. Quincenalmente, Germán Fernández Sánchez les ofrece en Zoo de Fósiles la posibilidad de conocer la vida de algunas de las más extraordinarias criaturas que vivieron en el pasado y que han llegado hasta nosotros a través de sus fósiles.
El sinornitosaurio es un dinosaurio bípedo de un metro treinta de longitud y treinta kilos de peso, completamente cubierto de plumas. La cabeza es estrecha y alargada, con ojos grandes y dientes afilados. Las patas delanteras, relativamente largas y terminadas en tres dedos largos con garras curvas, le permiten trepar a los árboles, aunque también es un buen corredor, gracias a sus fuertes patas traseras. La cola es larga y bastante rígida, lo que le ayuda a mantener el equilibrio tanto en el suelo como en los árboles.
El megacero gigante (Megaloceros giganteus) es el cérvido más grande que ha existido. Parece un gran gamo con una joroba sobre los hombros que le sirve para almacenar reservas. Los machos, bastante más grandes que las hembras, tienen una alzada de más de dos metros, y pesan alrededor de setecientos kilos. Pero lo más imponente del animal es su inmensa cornamenta. Las astas, que sólo están presentes en los machos, son palmeadas, pesan cerca de cuarenta kilos, y miden más de tres metros y medio de punta a punta.
El paquicefalosaurio (Pachycephalosaurus wyomingensis, “reptil de cabeza gruesa de Wyoming”) era un dinosaurio bípedo de unos cuatro metros y medio de longitud y dos toneladas de peso. Su característica más llamativa era el casco de hueso macizo, de hasta veinticinco centímetros de grosor, que formaba una especie de cúpula semiesférica en el techo del cráneo. El cuello era fuerte y corto; el cuerpo, aunque semejante al de otros dinosaurios bípedos, era más rechoncho; los brazos eran cortos; las patas, largas y fuertes; y la cola, gruesa y rígida, le servía de contrapeso para guardar el equilibrio.
Suminia era un animal herbívoro, de medio metro de longitud, con ojos grandes y dientes prominentes en una cabeza redondeada, cuello largo y grueso, cuerpo esbelto, patas largas y cola larga y musculosa. Las manos eran muy grandes; representaban el 40% de la longitud total de los brazos. Los dedos de las cuatro extremidades, largos, finos y curvados, con el pulgar oponible, le permitían trepar a los árboles.
El dodo era un ave de color terroso y del tamaño de un pavo; medía unos 70 centímetros de altura y cerca de un metro de largo, y pesaba entre 13 y 20 kilogramos. La cabeza del dodo, dotada de un largo pico ganchudo, medía unos 25 centímetros de longitud, y presentaba una coloración más oscura, igual que el cuello, corto y erecto.
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